El lehendakari, Juan José Ibarretxe, presentará mañana el Plan de Paz y Convivencia con el objetivo de contribuir desde el Gobierno vasco a afianzar el proceso abierto a raíz de la declaración de tregua de ETA. El texto otorga a las víctimas "un papel esencial" en el proceso de paz, aboga por reconocer el daño causado y recuperar su memoria, y plantea la necesidad de prevenir la tortura y acercar a los presos de ETA.
El Consejo Político que integran el presidente vasco y los consejeros Joseba Azkarraga (EA) y Javier Madrazo (EB) celebrará mañana una reunión en el Palacio de Ajuria Enea para aprobar formalmente el citado plan. A su término, Ibarretxe comparecerá ante los medios de comunicación para explicar de forma detallada su contenido y los objetivos de este documento estratégico.
El Plan de Paz y Convivencia reconoce la existencia de "diversidad de sufrimientos" como constatación objetiva y admite que se trata de una cuestión "muy delicada" debido a que en la sociedad vasca hay todavía "muchas heridas abiertas". Asimismo, subraya que nadie puede ni debe apropiarse de la causa de las víctimas y afirma la necesidad de actuar contra el objetivo de "los criminales" de eliminar su memoria.
Importancia a las víctimas
El texto plantea la necesidad de responder a las demandas de justicia de las víctimas, repara el daño sufrido por este colectivo y recuperar su memoria, y considera que tienen que tener un papel esencial en el cualquier proceso de paz. Además, sostiene que el final de la violencia "no podrá ser resultado de una transacción política que favorezca los objetivos totalitarios defendidos, con la utilización de la violencia, contra víctimas inocentes".
Pero este documento no se limita al ámbito de las víctimas y analiza otras cuestiones que, a juicio del Gobierno vasco, juegan un papel importante a la hora de conseguir la paz y consolidar la convivencia en Euskadi. Cuestiones como la prevención de la tortura a cargo de los cuerpos de seguridad, el fin de la política de dispersión y el acercamiento de los presos de ETA y la defensa de todos los derechos civiles y políticos. El rechazo a la Ley de Partidos Políticos y la ilegalización de Batasuna están detrás de esta última idea.
Ibarretxe tiene la intención de remitir el plan al Parlamento vasco con el objetivo de que sea debatido en sede legislativa y que los grupos políticos puedan realizar aportaciones al mismo. Eso sí, la fórmula para impulsar este debate no está definida y se desconoce si la fórmula para que los diferentes partidos puedan plantear sus propuestas será la presentación de propuestas de resolución.