El Correo Digital
Martes, 25 de abril de 2006
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MÁS BALONCESTO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
TRES DE TRES
SUFRIMIENTOS. Siempre me ha atacado el espíritu sufriente que reina en algunos colectivos del deporte español, que se originó hace ya mucho tiempo en el fútbol y que ha terminado por impregnar casi todo. Durante toda la temporada, de principio a final, escuchamos y leemos declaraciones que hacen hincapié en los aspectos más «mineros» de la actividad deportiva. Jugadores y aún más entrenadores, nos castigan con palabras como sufrimiento, dureza, sudor, apretar los dientes y cosas que parecen más de un curso de sadomasoquismo que de una actividad que por encima de todo es un juego y que debería resultar satisfactoria y motivadora para sus practicantes, sobre todo si las comparamos con otras actividades profesionales. Demasiados deportistas van por la vida como si llevasen una cruz a cuestas, agobiados, estancados en las facetas más comprometidas y olvidando las muchas cosas fantásticas que tiene y que deberían hacerles cambiar la cara. Son unos apenados, a los que suelen dirigir técnicos apenados y que terminan por conformar equipos apenados. Ejemplo práctico que puede confirma la teoría: Examine el lector las declaraciones de los próximos participantes en la Final a Cuatro de Praga. Contabilice las del tipo disfrute, las alegres, las optimistas, las de aquellos que quieren vivir a tope una experiencia sólo al alcance de privilegiados. Haga lo mismo con aquellas que inciden en lo contrario. El sufrimiento, el agobio, los nervios, la seria trascendencia y cosas por el estilo. Anoten las sonrisas francas y relajadas. Compárenlas con los rostros serios, como concentrados y que nos hacen pensar que están contrariados. ¿Acaso el sonreir es sinónimo, como piensan muchos, de falta de concentración o seriedad?
 
 
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