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Martes, 25 de abril de 2006
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CICLISMO
De vuelta a los orígenes
La ronda riojana eleva su cotización gracias al despegue de nuevos valores El triunfo de Serrano podría aparcar por un año la disolución del Kaiku
De vuelta a los orígenes
PROMESAS. El pelotón de la Vuelta a La Rioja ha contado con un buen número de jóvenes corredores con proyección. / R. SOLANO
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Es cierto que el palmarés de la Vuelta a La Rioja, y más su interminable nómina de corredores, destaca por el destello de las grandes figuras que inscribieron su nombre en el palmarés de la prueba. Desde Ocaña (1968), Manzaneque (1971, 1973 y 1974), Lejarreta (1982), Alfonso Gutiérrez (1990) o Jalabert (1993), hasta José María Jiménez (1994 y 1997), Olano (1998) y el mítico Miguel Induráin (1995). Y por enfrentamientos épicos como el que mantuvieron en 1995 el pentacampeón del Tour, arropado por el bloque que le acompañaría a Francia, frente a la base del equipo con el que Kelme defendería las opciones de Cubino en el Giro, sintetizado en la ascensión a la Demanda.

Pero más allá del glamour transmitido al gran público a través de los medios de comunicación, si por algo se ha caracterizado esta prueba ha sido por la intangible, pero evidente, repercusión que, en clave interna, ha acabado teniendo el balance de la carrera en el futuro de los ciclistas. Cuando se disputaba en plenos 'sanmateos', allá a finales de septiembre, y desde que decidió asentarse en el calendario de primavera, empujada por la traslación de la Vuelta a España.

Entonces, a cierre de curso, servía para cerrar más de la mitad de los fichajes y contratos sondeados y apalabrados a lo largo de la temporada. A estas alturas de año, se encarga de revalorizar a nuevas figuras que han acabado o acabarán por sentar cátedra en este deporte. Nadie sabía a ciencia cierta quién era aquél espigado corredor vasco que los seguidores del Amaya consideraban el heredero de 'El Junco' hasta que Zarrabeitia asomó en solitario por la meta de la Demanda.Tampoco estaba claro que Jiménez acabaría siendo el mejor escalador español en la década de los noventa hasta su exhibición en Moncalvillo. No se adivinaba que Martín Perdiguero, vencedor a los puntos ante Ángel Vicioso, acabaría siendo como éste un especialista en clásicas y llegadas masivas. Y mucho menos que Carlos Torrent, vencedor a los puntos en 2002, acabaría siendo medallistas olímpico en el anillo de Atenas con Maeztu, Castaño y Escobar.

Pero resulta incostestable que la Vuelta a La Rioja permanecerá más vinculada a la trayectoria de estos hombres, que empezaron a levantar cabeza en esta prueba, que a la de los nombres ilustres del ciclismo español, relacionados por lógica a las grandes.

Que la ronda riojana recupera, con el sorprendente desarrollo de esta última edición, buena parte de su sentido, lo demuestra el hecho de que el triunfo de Serrano, un corredor del que sólo se hablaba en el restringido círculo profesional, pueda alterar los planes de los patrocinadores de Kaiku, decididos desde el primer momento a mantener este proyecto deportivo durante un periodo de dos años.

Nombres propios

En el seno de la plantilla 'rosa' se mantiene la esperanza en que este incontestable triunfo, logrado ante dos equipos de élite, pueda prorrogar su supervivencia durante una temporada más para sacudirse la gran fustración de este año: haber quedado fuera de la Vuelta a España.

Todo ello gracias al impuslo que los modestos, estirpe de masas que mantiene desde la base las estructuras de este deporte, han otorgado en esta ocasión a la prueba organizada por el Club Ciclista Logroñés que ha otorgado a las tres etapas mucho más interés reduciendo de forma significativa su kilometraje.

Y con justa recompensa. En todo el territorio nacional se habla de la prueba porque los medios han descubierto en apenas tres días a nuevos valores. Quédense con el vallisoletano de Kaiku, Manuel Vázquez del Andalucía, Javier Benítez del Grupo Nicolás Mateos o Vladimir Efimkin del Caisse d'Epargne. Porque de Plaza, el líder fabricado por Belda para recuperar el peso del Comunidad Valenciana en el Tour, ya se habló cuando ganó en la Gran Vía de Logroño con apenas diecisiete años y la misma talla.



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