El Gobierno no cree que los ataques perpetrados en Barañain y Getxo respondan a una estrategia diseñada por ETA, como ocurrió en la tregua de 1998, ni que obedezcan a órdenes de Batasuna. Tiene la impresión de que se trata de actos de grupos de incontrolados o, a lo sumo, episodios aislados de kale borroka. El Ejecutivo está convencido de que no van a afectar al proceso abierto tras el alto el fuego porque la decisión de la organización terrorista, en palabras del ministro del Interior, tiene «bases sólidas».
La Moncloa dice tener datos políticos y policiales que avalan que ETA no maneja los hilos de esos ataques. Se basa, entre otros elementos, en que tanto el incendio de la ferretería del concejal de UPN como el lanzamiento de 'cócteles molotov' en Getxo han causado malestar en Batasuna.
El Ejecutivo cree que son significativas declaraciones como las de la plataforma Barañaingo Irrintzia -grupo afín a Batasuna- que apostó el domingo por «avanzar a otro escenario diferente al que hemos conocido durante décadas» o las palabras del secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, que consideró que ambos ataques, al igual que otras medidas represivas contra la izquierda abertzale, son «bastante incompatibles» con un final dialogado de la violencia.
El propio secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, reconoció que el Gobierno «toma nota» de la declaración que en la tarde de ayer efectuó Joseba Permach. «Quienes no desean más actos de violencia y se solidarizan con las víctimas están recorriendo el camino que todos deseamos», subrayó tras el encuentro que Rodríguez Zapatero mantuvo con el portavoz del BNG en el Congreso.
En el terreno policial, el Gobierno no tiene indicio alguno de que la organización terrorista tenga un plan secreto para mantener una violencia de baja intensidad, a diferencia de lo que ocurrió hace ocho años. Ni la Policía, ni la Guardia Civil ni la Ertzaintza han detectado ahora movimientos en ese sentido.
El ministro del Interior señaló que en el ataque de Getxo «parece que no hay duda» de que se trata de kale borroka, mientras que fue más cauteloso con el incendio de Barañain, al considerar que «hay dudas» sobre su autoría. El titular de Interior confió en que a finales de semana ambos ataques estén esclarecidos. ETA, dijo Rubalcaba en la cadena Ser, no tiene tampoco «voluntad» de seguir con la extorsión. «Hay una decisión de no hacerlo y lo sabemos con certeza».
Comandos inactivos
Desde el pasado fin de semana, las fuerzas de Seguridad tratan de averiguar si ETA mantiene algún tipo de control sobre los autores de ambos ataques. Los servicios de Información aseguran no tener constancia de que la organización se haya puesto en contacto con los grupos de violencia callejera, ni para ordenar el cese de los sabotajes ni para que continúen con sus acciones.
Los analistas de Interior sostienen que lo más probable es que se trate de grupos aún activos que operan sin conocimiento o respaldo de la dirección de ETA, que sólo ha ordenado cesar los atentados a los cinco comandos de liberados y legales que mantenía activos cuando anunció el alto el fuego el 22 de marzo.
Cuando la organización terrorista hizo su declaración, las fuerzas de Seguridad tenían detectados 6 grupos de kale borroka en Euskadi y Navarra. Dos se encontraban en Vizcaya, uno en Bilbao y el otro en el Duranguesado y Lea Artibai. Otros dos tenían su radio de acción en Guipúzcoa, el primero en la capital donostiarra y el segundo en el Bajo Deba. En Álava y en Navarra había un sólo un grupo por demarcación.
El Gobierno, por lo demás, está satisfecho con el comportamiento del líder del PP ante estos incidentes. José Luis Rodríguez Zapatero habló por teléfono con Mariano Rajoy el sábado, después de conocerse los sucesos de Barañain, e intercambiaron impresiones. El Ejecutivo prefiere quedarse con el mensaje moderado del máximo dirigente de los populares. De hecho, Fernando Moraleda aseguró que para el gabinete socialista «lo relevante son las palabras de Rajoy y sólo del señor Rajoy», en alusión a las críticas que Ángel Acebes efectuó por la mañana.