El lehendakari Ibarretxe y el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, condenaron ayer los ataques de este fin de semana al negocio de un concejal de UPN en Barañain y a una oficina de seguros en Getxo y recordaron a Batasuna que con violencia no hay «diálogo político resolutivo», además de reiterar su confianza en el avance del proceso de paz, «pese a las dificultades».
Juan José Ibarretxe demandó un alto el fuego «completo, de arriba a abajo y universal» porque «no puede haber ningún colectivo excluido» y advirtió a Batasuna de que quien emplea la violencia «se manifiesta en contra del diálogo resolutivo, en contra de que haya acuerdos políticos y en contra de que este país decida su futuro en una consulta», una 'hoja de ruta' que, a pesar de todo, vaticinó que se cumplirá punto por punto. «Estoy absolutamente seguro de que sacaremos las cosas adelante, a pesar de las dificultades vamos a sacar adelante este proceso», enfatizó el jefe del Ejecutivo de Vitoria en una entrevista en Radio Euskadi.
Ibarretxe hizo gala de su habitual voluntarismo porque, según dijo, la sociedad vasca necesita recibir «mensajes claros» y no puede escuchar un discurso «optimista por la mañana y pesimista por la noche». «Cuando aparecen las dificultades hay que afrontarlas y hablar claro a la sociedad diciendo que vamos a conseguir los objetivos que nos hemos marcado: paz y acuerdos políticos», remachó.
El presidente del PNV, Josu Jon Imaz , demandó también el «cese total y universal» de cualquier tipo de violencia «como paso previo a entrar en un proceso de negociación política» para que los partidos alcancen un acuerdo «integrador» sobre el futuro de Euskadi. Horas antes de que Joseba Permach calificara de «muy graves» los actos de violencia callejera de Barañain y Getxo, el líder del EBB puso en su caso el acento en la necesidad de que Batasuna haga un pronunciamiento «claro» para dar «respuesta» a los ataques, algo que no se le puede pedir a ETA «porque políticamente no representa a nadie». «Es el momento de que hable Batasuna», insistió el presidente jeltzale en una comparecencia en Bilbao en la que presentó una campaña para dar a conocer el partido en Iparralde.
Calma y firmeza
Imaz dejó claro que no existe «ningún nivel de violencia tolerable» tras la declaración del alto el fuego de ETA y consideró que, tras los atentados del pasado fin de semana, es momento «para la serenidad y la calma» y para recabar la máxima información posible sobre lo sucedido, pero también para la «firmeza» necesaria ante toda acción violenta. Por ello, emplazó también al Gobierno socialista a garantizar la «máxima claridad y transparencia» sobre los sabotajes de kale borroka porque, según dijo, la sociedad «quiere saber» si se dan o no «las condiciones» para aplicar lo aprobado en la resolución del Congreso de los Diputados que autorizaba el diálogo político con ETA una vez constatado el cese definitivo de la violencia.
Igual que el lehendakari, Imaz no quiso alentar el pesimismo ni rebajar las expectativas de paz y confió en que no haya «retrasos en el camino» y se verifique cuanto antes el alto el fuego para poder «seguir con la 'hoja de ruta' prevista». «Vamos a empujar con todas nuestras fuerzas para que el proceso sea irreversible», concluyó.