El Correo Digital
Martes, 25 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
SOCIEDAD
El mal de los tres demonios
Óscar Bernal, de Médicos Sin Fronteras, denuncia en el Día de la Malaria que no preocupan los muertos, sino el riesgo de que la contraigan turistas occidentales
El mal de los tres demonios
Un médico ausculta a varios niños en Bangladesh en una campaña para erradicar la malaria. / REUTERS
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Es una vieja compañera del ser humano, una pesadilla anunciada con fiebres altas, cefaleas y molestias musculares. La malaria aparece descrita en los papiros egipcios y los chinos la representaban por la conjunción malvada de tres demonios. «Olvidamos que tan sólo hace sesenta años que se erradicó de España», recuerda Óscar Bernal, epidemiólogo y experto de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF). El primer mundo se ha librado del paludismo -del que hoy se celebra el día internacional-, pero su relieve aumenta al sur del Sahara y se mantiene en Asia y Latinoamérica. «Cada año surgen de 300 a 500 millones de nuevos casos y se producen 40 millones de fármacos de última generación. Las necesidades son enormes y no existe una respuesta adecuada».

Los diablos orientales hallados en grabados de época aparecían armados con un martillo, símbolo del dolor de cabeza, el cubo de agua helada, que aludía a los escalofríos, y un horno ardiente, para escenificar la súbita subida de la temperatura corporal. Siglos más tarde, esta infección provocada por la hembra del mosquito anófeles sigue mostrando la misma sintomatología, pero, entre otros problemas básicos, se encuentra la falta de personal sanitario capacitado para detectarla prematuramente. «Hablamos de una carencia fundamental en el continente, agudizada por la escasez de infraestructuras viales o sanitarias».

Combinación fatal

El tratamiento tradicional, basado en la cloroquinina o la sulfadoxina-pyrimethamina, requería la ingesta de tres tabletas en una sola dosis, mientras que, actualmente, las denominadas terapias combinadas con artesinina o TCA precisan la toma de veinticuatro tabletas a lo largo de tres días. El primero se ha mostrado ineficaz ante las resistencias desarrolladas por la enfermedad y las empresas que producen su sustituto no sacan al mercado más allá de las 40 millones de dosis anuales. «Todo se combina fatalmente para que en países como Angola tan sólo un 7% de los enfermos sean debidamente atendidos».

A caballo entre el Hospital Clínico de Barcelona y un centro de tratamiento en Mozambique, la doctora Clara Menéndez pertenece a un equipo internacional de investigación epidemiológica dirigido por Pedro Alonso. Con la colaboración de la Agencia España de Cooperación Internacional, la multinacional GlaxoSmithKline y la Fundación Bill Gates, en su horizonte se encuentra la elaboración de una vacuna. «Aunque llegue, dentro de siete u ocho años, no será el único método de control», puntualiza. Tras las pruebas de la vacuna en niños de entre uno y cuatro años, han finalizado otra con menores de doce meses basada en de tres tomas intermitentes. «En ambos casos, ha funcionado bien y creo que el siguiente paso debería estar dirigido a las mujeres embarazadas. Hay 2.000 millones expuestas al contagio y, en la antigua colonia portuguesa, la malaria provoca el 10% de las muerte maternas».

Los esfuerzos del colectivo español demuestran que la enfermedad sigue concitando el interés de la investigación científica, «motivado por el temor a que los viajeros occidentales la contraigan. Existe preocupación, pero no por los más afectados ni por su limitada capacidad para adquirir los medicamentos»», sentencia Bernal. En 1998, la colaboración de la Organización Mundial de la Salud y el apoyo del Gobierno estadounidense, entre otros, propició la creación de la Asociación Roll Back Malaria, entidad destinada a captar fondos para esta lucha, pero MSF alega que sólo el 30% ha desembocado en el tratamiento, «porque iniciativas de este tipo constan de una parte administrativa, de estudios y gestión. Nosotros hablamos de medicinas disponibles en el dispensario y eso no lo vemos».

Al igual que el mal de Chagas, el paludismo pertenece al conjunto de las enfermeedades más olvidadas. «Cuando preguntamos de qué se muere más en África, la gente piensa en el sida y no es cierto». Menéndez alega además su concurrencia con la pandemia, que es causa de malnutrición y genera inmunosupresión, lo que facilita la llegada de otras infecciones como la neumonía. «Si se previene la malaria, disminuye la mortalidad en general. Lo malo es que las víctimas no se quejan. Falta equidad», lamenta.

Como coordinadora de proyectos de salud maternoinfantil, Meléndez aconseja la precaución, la adopción de medidas preventivas como la introducción de mosquiteras impregnadas de insecticida, que, sin embargo, no llegan a los mercados afectados. «Hasta que llegue la vacuna dentro de diez años, de 10 a 20 millones de personas habrán muerto», advierte Bernal. La mayoría serán niños y mujeres en estado de gestación.



Vocento