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Jueves, 27 de abril de 2006
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ÁLAVA
Sabroso estruendo
La sociedad Gasteiz Gain regresa este año a la Tamborrada de San Prudencio, tras seis años de ausencia
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Este año serán 26 las sociedades gastronómicas que se vestirán de gala para dar el Do de pecho en la Tamborrada de San Prudencio. A las 25 de la pasada edición se suma Gasteiz Gain, el txoko del Cantón de Santa Ana, que regresa al tradicional desfile tras seis años de ausencia. Como explicaba Txabi Aguirre, un veterano de la recuperada sociedad, «participábamos desde nuestra fundación, hace 31 años, pero la veteranía se nos echó encima y poco a poco dejamos de salir». El último en hacer sonar los tambores en honor al patrón alavés fue precisamente Aguirre, hace más de un lustro. Tras el periodo de 'sequía' festiva, Javier Estíbariz y Eduardo Basterra se han apuntado este año con la sana intención de que Gasteiz Gain recupere el tiempo perdido. A los socios de toda la vida les hace mucha ilusión recuperar la buena costumbre. De este modo, además de la nueva incorporación, la Tamborrada la componen Alaia, Aldapa, Alkartu, Amairu Bat, Anaiak, Arabarrak, Azkenean, Bustinzuri, Casino Artista, Celedón, Danok-Bat, Eliz Axpe, Gardel Enea, Gasteizko 21, Gure Kabia, Iratxoa, Kakiturri, Landatxo, Los Álava, Mendiolakoa, Su Ta Jai, Txoritokieta, Uritza, Zaldiaran y Zapardiel.

Desde mediados de marzo se suceden los ensayos, coordinados por Ramón Artza y dirigidos por Txapi Bastida. Gotxon García, de Aldapa, responsable de barriles, recomienda cenar bien antes de iniciar el 'paseíllo', «pero 'morrear' poquito para acudir en condiciones», puntualiza refiriéndose a la ingesta de alcohol durante el ágape. Pedro Miranda, de Anaiak, que lleva más de veinte años dándole al tambor en la Retreta, sostiene que hay que llegar a la cita «con la tripa llena de comida y bebida, que si no no sale la Tamborrada».

Todas las sociedades inician la velada con una opípara cena en su txoko en la que, por supuesto, no faltan caracoles y perretxikos. «Yo este año voy a cocinar carrilleras al vino tinto para contentar a los que no les gusten los caracoles», comenta Estíbariz mientras indaga entre las cazuelas de su sociedad. El gastrónomo, que cuida con mimo su traje de gala para desfilar impoluto ante el respetable, advierte de que el año que viene «se incorporarán más socios al homenaje a San Prudencio». Ya en esta edición estaba previsto que otros miembros de la agrupación participaran, «pero otros compromisos familiares se lo han impedido», comenta con cierta tristeza en su mirada.

Repetimos

Otra curiosa tradición de las sociedades vitorianas es organizar una recena tras la Tamborrada. José Ángel Sobrón, director de barriletes, pertenece a Gure Kabia y cuenta cómo de madrugada asisten a un encuentro en el que no falta la comida. «Y si nos dejan, llegamos al almuerzo», bromea. Su compañero Gotxon García recuerda la recena del año pasado. «Fue casi a las cuatro de la madrugada y a base de sopa de ajo y bacalao... ¿No sabes qué bien entra a esas horas», se relamía rememorando la pitanza nocturna.

La fiesta no tiene límite para quienes la cogen con ganas y parece que el patrón aporta las fuerzas necesarias para aguantar. «Es que los de las sociedades lo vivimos de forma especial y tras pasar la noche de juerga te suelen liar al día siguiente para que vayas a las campas de Armentia. Y sacas fuerzas de donde no las hay y vas», asevera Gotxon. ¿Qué fenómenos!



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