Pom, pompompom... Los conocidos acordes de la Retreta inundan otra vez, y ya casi cumplen dos meses, el gimnasio del colegio Pío Baroja. Cuatrocientas manos golpean al unísono bombos, tambores y barriletes. Puede que sean de menor tamaño, pero su fuerza y entusiasmo no tienen nada que envidiar al de los mayores.
Todo para que mañana salga a la perfección uno de los actos más seguidos de San Prudencio, la Tamborrada infantil. Concentrados, siguen las instrucciones de los 'jefes', José Ángel Sobrón y José María Bastida, 'Txapi'. Nada puede fallar en una tarde en que cientos de ojos, muchos benevolentes, y de cámaras seguirán con atención cada mínimo gesto. Éstos son algunos de sus protagonistas.
JOSU LARRETXI, ANDONI VIDONDO, AITOR NUNES, ROBERTO CORREGA Y XABIER DOMÍNGUEZ
Los cinco tocan el bombo
«Aquí haces buenos amigos»
Pese a su juventud, estos cinco amigos demuestran gran maestría a la hora de golpear el bombo con gracia y salero. «¿Somos los bomberos!», se ha convertido en su grito de guerra particular. Aunque para casi todos es su primer año, ya se plantean repetir. «Igual el año que viene salgo con los mayores», asegura Josu, del colegio Samaniego, ansioso ya de recorrer las calles vitorianas. Con 14 años, se apuntó animado por un primo suyo, al igual que Andoni, que llegó con su amigo Lin. Antes desconocidos, horas de ensayos, risas y algún que otro despiste les han unido a todos. «Aquí se hacen muchos amigos», aseguran los cinco sin parar quietos ante la cámara. Su sonrisa no se congela ni ante la hipotética amenaza de lluvia. «De San Prudencio nos gusta todo, sobre todo el chocolate», gritan. Si sabrán ellos.
IVÁN SÁEZ DE IBARRA Y JOSEBA BALANZATEGUI
Barriletes
«A veces ensayo en casa»
Para Iván, mañana va a ser un día especial, como dice la canción. No sólo acaparará la atención de propios y extraños con sus redobles, sino que celebrará por todo lo alto su noveno cumpleaños. Todo un regalo por partida doble. Delantero en el equipo Hiru Bat, es un gran forofo del Alavés, por lo que para él uno de los mejores momentos «es el ensayo del himno del Glorioso». Su amigo Joseba, además del fútbol, guarda también un hueco para el otro equipo de sus amores, el TAU. «Me gusta mucho verlo jugar», revela mientras maneja los palillos. Encantados con sus respectivos barriletes, Joseba practica con él incluso en casa. ¿Y los vecinos? «No molesto mucho, creo», afirma con una sonrisa pícara. Además, puede darle todo lo fuerte que quiera porque «resiste más; el tambor, al ser de madera, si golpeas con fuerza, se rompe», explica con todo lujo de detalles. Por si acaso, prefiere no hacer la prueba y reservar toda su energía para el gran día. Cuestión de horas.
DIEGO ALEXANDER BRAND, MAIALEN GÓMEZ DE BALUGUERA Y AINARA MORALES
Director de tambores y sus primas
«Llevo el ritmo en la sangre»
Colombiano, 15 años, estudiante de 2º de ESO en San Viator. Son pocos datos para conocer mejor al flamante director de tambores de este año: Diego Alexander Brand. Simpático, dicharachero y sincero, Diego se confiesa encantado con su recién adquirido bastón de mando ya que, pese a carecer de estudios musicales, «llevo el ritmo en la sangre, no me hace falta más». Sin embargo, no es lo mismo pasar de tocar el bombo a estar al otro lado. «A veces se lo toman un poco a cachondeo, pero también es normal», subraya. Él es feliz con tal de que mañana, «el gran día», salga todo bien. Una prueba para la que admite sentirse «algo nervioso». Aunque si todos los tambores son como sus dos primas, Maialen y Ainara, no tiene de qué preocuparse. Las dos jovencitas, de 9 años, están encantadas de tenerle como mentor, y de compartir «las mariposas en el estómago», señalan entre carcajadas. Para los tres es una fiesta «con un ambientazo impresionante», donde los amigos y la música «no pueden faltar».
OIHANE FERNÁNDEZ, ALEJANDRO IZAGA E IZASKUN DÍAZ DE CORCUERA
Los tres tocan el tambor
«Al principio es complicado»
A este simpático trío les ha unido su afición por la música. Por lo menos el escucharla, porque el pequeño Alejandro, de 7 años, confiesa entre susurros que no le gusta «mucho» tocar el tambor. Todo un veterano a su corta edad -es el tercer año que desfila- admite, eso sí, que se lo pasa «bomba», en los ensayos y en el momento decisivo. Una diversión que traslada al campo de fútbol, donde hace sus pinitos como defensa. A ello une un interés precoz por «las mates y la lengua», que sus dos compañeras de fatigas comparten sólo «ligeramente». Para las dos amigas de la ikastola Abendaño esta es la primera vez que se enfundan uno de los trajes de la Tamborrada. No ven el momento de lucir su pantalón y camisa blancos, con su chaqueta azul o roja a juego. Superados ya los inicios «un poco complicados para seguir el ritmo», su mayor preocupación se centra en el gorro. «Me queda pequeño, no sé cómo lo voy a llevar, ya se me ocurrirá algo», apunta Oihane. Lo que cuenta es disfrutar.
IKUSKA Y ALAIA SANPEDRO
Las dos barriletes
«Tenemos ya un montón de fotos»
Estas dos hermanas de 9 y 7 años tienen, pese a su corta edad, una larga trayectoria de desfiles a sus espaldas. «Llevo saliendo cinco años», señala la mayor, Ikuska. Su hermana la observa embelesada, aferrada a su barrilete como si tal cosa. «Ya estoy acostumbrada, no pesa mucho», dice convencida. ¿Ni siquiera durante el recorrido? «Bueeeeno, un poquito», admite. Por si acaso, y para los interesados, el truco infalible: una buena colocación sobre el hombro. Se muestran simpáticas, sin pizca de nervios y con alegría desbordante. Y es que tanto el traje como los acordes los tienen más que dominados. Para ellas, «está chupao». Tan acostumbradas están que ni las fotos les sorprenden: posan como auténticas expertas: «En casa nos sacan muchas, te-nemos un montón en los álbumes». Toda una cita para la posteridad.