Ramón Rabanera dedicó parte de su discurso a los dos principales equipos deportivos de la provincia: el TAU y el Alavés.
La referencia al club que dirige Josean Querejeta le resultó fácil. «La proeza está ya hecha. Los nombres de Álava y Vitoria-Gasteiz se pasean estos días por todo el mundo», dijo en alusión a la participación del Baskonia en la 'Final Four'.
Hablar del Alavés le resultó, sin duda, más delicado. Y no sólo por el decimoctavo puesto que ocupa en la clasificación de la Liga, sino también por la tensa relación que su presidente y máximo accionista, Dmitry Piterman, mantiene con buena parte de la sociedad alavesa, así como con sus instituciones.
Por ello, el diputado general echó mano de su connatural sentido del humor y apuntó la conveniencia de que «debemos encomendarnos todos a San Prudencio, la Virgen de Estíbaliz y la Virgen Blanca para que el Deportivo Alavés consiga permanecer en Primera División».
Tras las risas que estas palabras provocaron en el auditorio, Rabanera también creyó conveniente rezar a los tres patrones para que las relaciones entre directivos, aficionados y sociedad alavesa vuelvan a estar regidas «por la serenidad, el respeto, la colaboración y el diálogo».