-Usted es profesor de la UPV. ¿Qué efectos ha tenido en el mundo universitario la declaración del alto el fuego permanente de la banda terrorista?
-Ha sido muy bien recibida. Ahora bien, el sentido común indica que es eso, una buena noticia. Ahora hay que desarrollarla. Si llega la paz, el rearme ético de la sociedad va a costar una generación.
-¿Y cómo se logra ese rearme?
-A través de la educación y de mucha generosidad y sacrificio por parte de las víctimas, que han sido las perdedoras y lo van a seguir siendo a nuestro pesar. Tendrán que perdonar. Eso, si alguien les pide perdón, claro. Y luego, la sociedad tiene que hacer una introspección para rectificar errores gravísimos que se han cometido, casi todos relacionados con la falta de conciencia del sufrimiento ajeno.
-Un asunto bastante más liviano. ¿Sigue cada domingo al equipo albiazul o ahora mira más al Athletic?
-No, no. Yo soy alavesista, hombre. Toda mi vida. Pero me pasa como con el Auditorio, lo que haga el Alavés tampoco me afecta a nivel personal.
-¿Está tipificado el mal que le aqueja?
-Hablamos de la defensa errónea de unos intereses económicos por parte de un gerente y, por otra parte, de la exigencia también errónea de una persona para que el señor del 51% tenga sentimientos alavesistas. Se le puede pedir que sienta los colores por favor, pero nada más.
-Si desciende, como parece probable, ¿de quién será la culpa?
-Seguramente será el único equipo en toda la historia de la Liga española que ha jugado sin entrenador. Los esquemas los hacen los propios jugadores en el vestuario. ¿Cómo se puede hacer fútbol así?
-¿Cómo acabará la 'era Piterman'?
-Con el descenso, la devaluación de las acciones y la ruina del club, si no hay un colectivo que le pague lo que pide.