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Lunes, 1 de mayo de 2006
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MIRANDA DE EBRO
Deportes
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Un gol de Joseba mete al Mirandés en la fase de ascenso a Segunda B Los rojillos desperdiciaron toda la segunda parte ante un rival ramplón
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CLASIFICADOS. El delantero rojillo recibió las felicitaciones de sus compañeros después de conseguir el gol de la victoria. / A. GÓMEZ
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LA FICHA
1-0 Las alineaciones

Mirandés: Tito; Txejo, Rodri, Jesús, Israel; Cerezo, Dávila (Garai, m. 73), Álvaro (Urko, m. 61), Txolo (Ballester, m. 55); Pablo y Joseba.

Universitario: Tomás; Dani, Fernando, Isma, Patri; Álex, Romero, Cano (Queco, m. 59), David; Viti (Carlos, m. 59) y Javi.

El gol

1-0: Joseba (minuto 19) remata de cabeza en el área pequeña un centro de Txolo desde la banda derecha, producto de un saque de esquina.

El árbitro

Manso García, del Colegio segoviano. Mostró cartulinas amarillas a Dávila (min. 18), Jesús (min. 22) y Txejo (min. 86), por parte del Mirandés. Amonestó también a los jugadores del Universitario de Valladolid Cano (min. 39) y Dani (min. 66). Era el primer encuentro que arbitraba a los rojillos durante la presente temporada.

Incidencias

Partido correspondiente a la trigesimocuarta jornada liguera del Grupo VIII de Tercera División, disputado durante la tarde de ayer en el Estadio Municipal de Anduva ante cerca de 2.600 espectadores.

La recaudación del encuentro ascendió a 2.009 euros, producto de las 254 entradas vendidas, según los datos que facilitó la directiva del Mirandés en el descanso del mismo.

El Mirandés consiguió su clasificación matemática para disputar el 'play off' de ascenso a Segunda B, tras empatar el Bembibre en Íscar.

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El Mirandés certificó de forma matemática su clasificación para disputar el 'play off' de ascenso a Segunda División B durante la tarde de ayer, en Anduva. Necesitaba derrotar al Universitario de Valladolid para alcanzar el objetivo marcado al inicio de la temporada, después de que el Bembibre empatara a dos tantos en su visita del sábado a Íscar, y cumplió. Pero sin más.

Lo que podía haber sido una comunión perfecta entre la grada y la plantilla de Ismael Urtubi, una vez que los mirandesistas firmaron el 'play off' a falta de cuatro jornadas para la finalización del campeonato regular, no pasó de unos tímidos aplausos a la conclusión del encuentro.

Los rojillos habían obtenido la meta perseguida, pero desde luego que no fue la mejor forma de meterse a la afición en el bolsillo. El segundo clasificado recibía a un conjunto situado en la parte baja de la tabla y fue incapaz de demostrar la teórica diferencia frente a un rival que debe pelear todavía por salvar la categoría.

El Mirandés sólo evidenció esa superioridad a lo largo de la primera parte, cuando pasó encima de los pucelanos. Sin embargo, se transformó en una escuadra del motón durante la segunda. Tanto que los hombres de Ismael Urtubi parecía que estaban obligados a guardar un resultado que nunca dio la sensación de que peligrara. Y si en el Universitario inquietó en algún momento la portería de Tito, fue por los deméritos de los locales.

Los mirandesistas saltaron al cuidado césped del muncipal con la intención de resolver pronto. El entrenador vizcaíno sorprendió al respetable con la colocación de Dávila en el eje de la medular, como acompañante de Álvaro. Era el primer encuentro que el manchego disputaba como titular en toda la Liga y las miras se depositaron en él.

Encaró el choque con ganas y sus primeros pases presagiaban algo importante. Sin embargo, se fue diluyendo poco a poco, hasta que fue sustituido en la segunda mitad por problemas físicos. Eso sí, el único tanto de los rojillos partió de una jugada que salió de sus botas.

El equipo de Anduva empujó de inicio. Fruto de su presión en la parcela ancha y de su constante anticipación, arrinconó a los pucelanos y las primeras ocasiones no tardaron en llegar. La banda derecha parecía condenada a ser el camino perfecto para desarbolar a la poblada zaga amarilla.

Joseba, antes de cumplirse los cinco minutos de juego, disparó blando en una magnífica oportunidad para inaugurar el marcador. Y Cerezo emuló a su compañero instantes después. Tras sentar a la zaga y al portero con dos regates, el extremo diestro se encontró con un providencial Fernando, que sacó el esférico cuando enfilaba camino de gol.

Dominio total

El Mirandés era el dueño absoluto del encuentro. La única opción que concedía al contrario era los balones en largo, pero la retaguardia rojilla agredecía la complicidad de los visitantes. Tito fue un mero espectador.

Todo indicaba que perforar la meta de Tomás era una cuestión inminente y así fue. Dávila puso un balón de lujo a la carrera de Cerezo por la banda, éste centró para Pablo y el derechazo del arieta fue abortado por una magnífica intervención del portero, que envió a saque de esquina. Txolo lo botó al primer palo y Joseba, de cabeza, firmó su decimotercer tanto liguero.

El Mirandés sonreía. Y el público también. Los rojillos evolucionaban sin demasiados problemas y las aproximaciones al área rival eran una constante. Pablo lanzó ajustado al palo derecho. Txejo se estrelló en el travesaño con un disparo desde fuera del área grande. Y el ariete burgalés, por partida doble, volvió a acariciar los postes. La velocidad, cambios de orientación y centros desde los extremos dañaban a los pupilos de Carlos Saso.

Cambio radical

Incompresiblemente, el Mirandés se transformó de forma radical en la reanudación del encuentro. Los hombres de Urtubi se difuminaron sin razón aparente. Concedieron metros al adversario, pero todos los intentos del Universitario se frustraban entre líneas.

El primer lanzamiento a puerta de los visitantes se concretó en el minuto 56 y no revistió mayor peligro para Tito. Poco a poco, se estiraron; pero pecaron de inocentes ante la experimentada zaga mirandesista, que no pasó más apuros.

Los rojillos pudieron incrementar el tanteador en la recta final del partido. Sin embargo, un cabezazo de Pablo acarició el palo y el árbitro no señaló como penalti una entrada sobre Joseba.



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