Los actuales estadios de fútbol tienen sus antecedentes en los coliseos. En la época romana lo fundamental era quién lo mandaba construir. De hecho, el Coliseo de Roma se llama Anfiteatro Flavio por erigirse en el mandato de la dinastía de los emperadores Flavios. Hoy en día sucede algo similar, ya que el estadio de fútbol que acogerá el partido inaugural de la Copa del Mundo, el Allianz Arena, de Munich, debe su nombre a que la firma alemana de seguros ha pagado para que lo luzca durante 30 años. Pero, si del Coliseo se desconoce la identidad del arquitecto, no ocurre lo mismo con el espectacular proyecto alemán, que lleva la rúbrica de Jacques Herzog y Pierre de Meuron.
Estos dos arquitectos suizos han creado un estadio con una piel formada por 2.874 paneles romboidales de Efte (copolímero de etileno-tetrafluoretileno) que están continuamente inflados con aire a presión para dotarles de entidad estructural. De hecho, cuando la nieve ejerce su peso en la cubierta, se eleva la presión automáticamente para aumentar su resistencia.
La iluminación también cobra una importancia en el diseño del Allianz Arena y sobre todo, satisface a los seguidores de los dos equipos de Munich. Las almohadas se iluminan desde dentro con luces Led según quién sea el anfitrión: el color rojo si juega el Bayern, en azul para el Munich 1860 y en blanco para la selección.
Pero la obra de Herzog y Meuron, aunque ha resultado la más cara con un coste de 340 millones de euros, no es el único escenario del mundial. El mítico Olympiastadion de Berlín, construido para los Juegos Olímpicos de 1936 por el arquitecto alemán Werner March fue en su día símbolo de la arquitectura y la campaña propagandística fascista. Pero el actual, rescatado por el equipo de Von Gerkan + Marg, de Hamburgo, representa el cambio histórico respetando el contexto espacial del lugar como monumento arquitectónico urbano de los años 30.
En Colonia, el estadio original Müngersdorfer de 1975 fue sustituido hace apenas cuatro años por una obra de los arquitectos de GMP: Von Gerkan, Marg und Partner y Aachen Hamburg, cuyo nombre es el Stadion Köln. Lo que más destaca de esta construcción son las hileras superiores de las gradas, que cuentan con un inclinación de 34 grados mientras cuatro mástiles de 72 metros sostienen el techo. Por su parte, el campo del Dortmund recupera el protagonismo como sede de una Copa del Mundo ya que fue levantado como sede de la celebrada en 1974. Está compuesto por ocho pilares de sujeción amarillos, de 62 metros de altura y el resto de la estructura es de acero.
El Waldstadion de Frankfurt es de nueva construcción, para la cual se han utilizado 80.000 metros cúbicos de hormigón y 12.000 toneladas de acero. De estructura minimalista tiene un techo traslúcido por el que se filtra la luz natural.
Tecnológico y ecológico
Del Arena AufSchalke, de Gelsenkirchen destaca su tecnología con un terreno de juego desmontable, una pantalla cúbica gigante de vídeo y un techo retráctil. En este nivel de innovación se encuentra el moderno estadio de Hamburgo, que se inauguró en 2000.
En Hannover, el estadio Niedersachsen está pensado para la fría climatología alemana al estar equipado con un sistema natural de calefacción y drenaje. Además tiene una estructura independiente que soporta las 2.500 toneladas que pesa su techo.
El Fritz-Walter-Stadion, de Kaiserslautern es otros de los complejos que datan de los años 20 y que ha sido ampliado para la celebración del Mundial. A medio camino entre las edificaciones más antiguas y las más modernas se encuentra el estadio de la ciudad de Leipzig. Los espectadores acuden hasta las gradas cubiertas a través de puentes y el techo integra luz artificial.
El estadio más ecológico es el de Nuremberg, finalizado hace unos meses. Está provisto de una cisterna colectora de agua de lluvia, capaz de abastecer al césped de todo el agua de aspersión y riego necesaria. Además el recinto funciona con un plan de gestión ecológica y de calidad sonora.
La duodécima sede es el Neckar-Stadion, de Sttugart. Construido en 1933 bajo el proyecto del arquitecto Paul Bonatz ha sufrido numerosas modificaciones. Un ejemplo es su techo fabricado en una fibra de poliéster recubierta de PVC que resguarda las tribunas con unos 34.000 metros cuadrados de material a una altura que varía entre los 18 y los 35 metros.
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