Los enfermos alaveses del corazón seguirán sin ser operados en los hospitales públicos de Álava. Todos los grupos políticos con representación en el Parlamento vasco rechazaron ayer una iniciativa del PP que defendía un concierto sanitario entre Osakidetza y la Policlínica San José para evitar que los pacientes alaveses tengan que ser trasladados, como hasta la fecha, a Cruces y Basurto para ser intervenidos. Es la segunda vez en dos años que la Cámara vasca veta esta petición de la asociación de afectados Bihotz Bizi.
El colectivo no ha dejado de denunciar su condición de «pacientes de segunda», así como la «falta de equidad» del Ejecutivo autonómico respecto a los enfermos alaveses. Guipúzcoa cuenta con una unidad especializada en cirugía cardiovascular. En Vizcaya los hospitales de Basurto y Cruces atienden estas patologías.
La policlínica privada de Vitoria es el único centro de la provincia que cuenta desde hace tres años con una unidad especializada en cirugía cardiovascular, pero el viejo intento de firmar un concierto sanitario con este centro privado ha fracasado una vez más.
Tras hacer suyas las demandas de la asociación 'Bihotz Bizi', el grupo parlamentario popular presentó ayer en el Parlamento una proposición no de ley, que contemplaba la firma de dicho convenio. Según su portavoz, Carmelo Barrio, responde a un «clamor popular y a una necesidad de todos los alaveses». Para el secretario general del PP vasco, Álava podría atender a sus pacientes con un equipo médico de «primera línea, que aúna calidad, eficacia y eficiencia. Es simplemente una cuestión de voluntad».
Pero la propuesta de los populares fue rechazada por todos los grupos políticos que reiteraron su confianza en la sanidad pública y acusaron a los populares de encubrir con esta iniciativa otra serie de «intereses comerciales», apuntó el parlamentario del PNV Xabier Agirre. «En lugar de clamor público debería hablar de clamor privado», enfatizó.
120 operaciones al año
El político jeltzale argumentó el veto de su partido con razones de planificación del sistema sanitario y técnico-sanitarias, en el sentido de que se debe dar un número mínimo de intervenciones anuales. «En Álava son 120, un número pequeño». Además, para el PNV la iniciativa popular «no favorece a los ciudadanos salvo en el confort y busca el beneficio de intereses comerciales ajenos», agregó Agirre.
La parlamentaria socialista Blanca Roncal aseguró que la «sanidad alavesa no cuenta con la población suficiente para montar todos los servicios en la puerta de casa» al tiempo que renegó del «discurso victimista» del Partido Popular. Hace dos años el PSE sí apoyó una iniciativa similar, aunque con matices, que al final vetó el tripartito.
Desde EB, Kontxi Bilbao acusó a los populares de querer aprobar un concierto que «rentabilice la fuerte inversión» llevada a cabo por la Policlínica y reiteró, como también hicieron las representantes de EA y EHAK, su defensa de la sanidad pública.