La Fundación Alkartasuna, auspiciada por EA, se presentó ayer en Bilbao con el objetivo, entre otros, de «reconocer a Euskal Herria como nación», según explicó su presidente, Javier Caño, durante el primer acto en sociedad. Constituida a finales de 2004, fue inscrita en el registro de fundaciones del País Vasco en febrero del pasado año.
La convocatoria contó con una amplia representación de Eusko Alkartasuna encabezada por su presidenta, Begoña Errazti, a quien secundaban Unai Ziarreta, Joseba Azkarraga, Rafa Larreina, Tontxu Campos, Begoña Lasagabaster, Onintza Lasa, el ex consejero de Medio Ambiente Sabin Intxaurraga y el ex lehendakari Carlos Garaikoetxea, entre otros. También acudieron el director de ETB, Bingen Zupiria, así como los representantes de LAB Txutxi Ariznabarreta y Eugenio Etxebeste 'Antxon' -interlocutor de ETA en las conversaciones de Argel-. El diputado por el Partido Quebecois, Daniel Turp, ocupó un lugar preferencial.
Durante el acto inaugural, Caño recordó la tarea de «transformación social» de los partidos. En este sentido, sostuvo que cada vez es más frecuente la utilización de otros instrumentos -en alusión a las fundaciones- para incidir en el tejido social, la sensibilización y divulgación «de los grandes problemas que nos preocupan». «Es difícil que sin formación haya transformación social», justificó.
Caño incluyó entre los objetivos de la nueva asociación «trabajar por el reconocimiento de nuestro pueblo como nación». Subrayó, asimismo, la necesidad de «profundizar en el derecho de libre determinación» de los ciudadanos. El presidente calificó la fundación como el «brazo cultural» de EA. En este contexto, anunció que sus actividades se centrarán en la organización de conferencias, cursos de formación, la edición de revistas y publicaciones y la convocatoria de becas y premios.
Rigor intelectual
El ex lehendakari Carlos Garaikoetxea, que también tomó la palabra durante el acto de presentación, destacó que la fundación trabajará con «rigor intelectual» para hacer frente a las «confusiones y manipulaciones históricas» protagonizadas con «hostilidad» por parte de sectores contrarios a los principios nacionalistas.
Garaikoetxea denunció que «oímos auténticas barbaridades como cuando Rajoy dice tras el Estatut que se está haciendo una unión de estados confederados». A su juicio, «no existe pudor para falsear términos políticos y constitucionales de manera escandalosa». En esta línea, citó la tergiversación del concepto autodeterminación, «confundiéndolo con que nos autodeterminamos cada cuatro años con las elecciones, cuando ya sabemos cuál es el derecho y cómo viene recogido en los pactos internacionales».