Sólo 83 personas han pedido la ayuda foral a las rentas bajas en la segunda convocatoria de marzo y abril, donde se recogían los cambios de la norma que regula estos complementos pactados por el PP y el PSE durante la negociación de los presupuestos forales. Sus solicitudes se sumarán a las 2.857 presentadas el pasado año por personas con ingresos inferiores al salario mínimo interprofesional, 513 euros.
Tras numerosas discrepancias entre el Gabinete Rabanera y los dos principales partidos de la oposición -PNV y PSE- impulsores de estas subvenciones, la Administración foral ha establecido al final que sus posibles destinatarios sean alaveses que justifiquen al menos un año de empadronamiento en la provincia y tengan cumplidos los 45 años, excepto las viudas, que podrán cobrar esta ayuda a cualquier edad.
Asimismo, podrán acceder a los complementos siempre que los rendimientos obtenidos por su capital mobiliario -los intereses que le produzca el dinero de cuentas corrientes o cartillas de ahorro- o por beneficio patrimonial sean inferiores a 80 euros.
La Diputación alavesa resolverá todas las peticiones en las próximas semanas. Según aseguraron portavoces del Departamento foral de Asuntos Sociales, conforme se estudie cada expediente se informará a su titular de los resultados.
Quienes cumplan los requisitos de esta novedosa línea de ayuda percibirán una única paga anual de entre 100 y 600 euros, en función de los ingresos. Así por ejemplo, las rentas de entre 6.560 y 7.182 euros obtendrán la más pequeña, de 100 euros.
Esta norma ha acumulado más de un año de intensos debates en el seno de las Juntas Generales y ha sido recurrida, en una de sus anteriores redacciones, incluso por el Ministerio de Trabajo.
La intención original de PNV y PSE era la de compensar a algunos colectivos como el de las viudas que tienen a su cargo hijos con escasos ingresos, pero que no se pueden beneficiar de ayudas de acuerdo con las normativas actuales.