La comparecencia del alcalde, Alfonso Alonso, estaba programada desde la semana pasada, pero la tensión que se vive en el Ayuntamiento de Vitoria desde que EL CORREO destapó el pasado martes la nueva polémica en torno a la plaza de toros contribuyó a dar aires de surrealismo al debate. Por primera vez en la legislatura, el regidor popular consiguió eludir el trámite de dar explicaciones ante los corporativos, en este caso exigidas por Ezker Batua.
Lo logró gracias a la negativa de su grupo y a las abstenciones de PNV y PSE en la votación donde debía aprobarse la urgencia del asunto, un trámite que en otras ocasiones se suele superar sin problemas.
La petición de comparecencia la había firmado el portavoz de EB, José Navas, quien quería escuchar las explicaciones de Alfonso Alonso en torno a dos asuntos: el «fracaso» de las conversaciones PP-PSE sobre los grandes proyectos de la ciudad y el último informe del Tribunal de Cuentas sobre el polémico decreto con el que el alcalde reorganizó las escuelas infantiles en julio de 2004. El organismo fiscalizador reitera el varapalo dado al gobierno municipal del PP por otras instituciones, como el Ararteko, al considerar que el alcalde se extralimitó en sus funciones y ocupó competencias propias del pleno de la Corporación vitoriana.
«Falta transparencia»
La sesión duró unos minutos, con el consiguiente enfado del proponente y del concejal de EA, Antxon Belakortu, el único que dio su apoyo para que la comparecencia se celebrase. «Es un portazo a la transparencia», dijo Navas, que afeó su posicionamiento al resto de los partidos. Lo mismo hicieron los representantes del comité de empresa presentes en la sesión.
Los peneuvistas explicaron que se abstienen «con asiduidad» en este tipo de votaciones y los socialistas, que «los asuntos carecían de urgencia», por lo que eludieron votar a favor de ésta. Navas tramitará de nuevo la solicitud de comparecencia para una futura comisión ordinaria.