El «sí quiero» corre el peligro de convertirse en una costumbre arcaica sin vocación de continuidad. Las fotos salpicadas de arroz, tal y como van las cosas, quedarán para postales y álbumes familiares. Poco a poco, de manera progresiva, el matrimonio pierde atractivo para los jóvenes vascos, que, según los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat), se casan cada vez menos y se decantan cada vez más por las uniones civiles. Éstas representan ya el 44,6% del total de las bodas que se celebran en Euskadi.