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Martes, 16 de mayo de 2006
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OPINIÓN
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Torrente el verificador
Todo este lío empezó con la revelación, mi señor Zapatero, de que había recibido usted un mensaje inequívoco: ETA estaba dispuesta a abandonar el terrorismo sin cobrar un precio político por ello. Más de un año y tres informes de verificación después, favorables todos ellos, va la banda y se descuelga con una entrevista en la que sostiene las mismas cosas que el 20 de abril de 1995 en la 'Alternativa Democrática para Euskal Herria': autodeterminación y territorialidad. A lo largo de 52 preguntas y otras tantas respuestas no da señal alguna de querer abandonar las armas, niega explícitamente la irreversibilidad del 'proceso', justifica los atentados de Barañáin y Getxo en los mismos términos que ha explicado siempre la kale borroka: la expresión de la ira popular. ¿Quién quemó la ferretería? Fuenteovejuna, Señoría. ¿Recuerda que las cartas mataselladas después de la tregua habían sido enviadas, o escritas, o pensadas antes del 22 de marzo? Bueno, pues los autores explican que no, que la vida está achuchá, que la lucha de liberación continúa y que siguen en ello porque alguien tiene que pagar estas misas.

Llegados a este punto, presidente, cabe sospechar que la delicada misión de verificar si ETA está dispuesta a dejar las armas fue confiada a Torrente IV, el verificador. Sostienen ustedes y sus incondicionales que ETA se expresa en clave de consumo interno. Por una parte, llama la atención que una banda dispuesta a rendirse, en lugar de ir preparando a sus bases para ello, aproveche todas las ocasiones, sin dejar pasar una, para proclamar su victoria inevitable. Por otra, ETA miente o no lo hace, según. Nadie se pondría enfático para denunciar que 'Aníbal, el Caníbal' se muerde las uñas. Quien ha hecho del crimen y la extorsión sus instrumentos de acción política, ¿por qué habría de mentir? ¿para ocultar qué? Pero si una organización que tiene en su haber 843 asesinatos anuncia que puede volver, la prudencia más elemental aconseja comportarse como si dijera la verdad. En ocasiones anteriores fue siempre verdad. ¿Comparecerá usted para pedir a los empresarios extorsionados que no paguen, que diga lo que diga ETA, está en condiciones de asegurar que no pasa nada?

Todos sus portavoces han repetido la consigna: «Al Gobierno le interesa lo que ETA hace, no lo que dice», han explicado el secretario de Organización del PSOE, su homólogo del PSE, el ministro de Defensa y el secretario general del grupo socialista en el Congreso. No en todos los casos, presidente, permítame que le ponga un contraejemplo: al condenado también le importa más lo que haga el piquete de ejecución que lo que diga, pero entenderá fácilmente que el hombre se deje invadir ante el paredón por una preocupación muy de corto plazo si lo que dice el que manda al pelotón de fusileros es: «¿Apunten! ¿Fuego!».

s.gonzalez@diario-elcorreo.com



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