Un rasgo de la sociedad secularizada española es la sustitución del nombre de los valores de origen cristiano -como 'caridad', que significa 'amor'- por el de 'solidaridad', por cierto palabra que junto con 'diálogo' o 'tolerancia' se está usando hasta la saciedad y en contextos que en demasiadas ocasiones no hacen referencia a nada sustancial, por lo que están acabando por vaciarse de contenido. Cuando más se habla de solidaridad y cohesión social en nuestra sociedad, más destacan las actitudes egoístas y cicateras hasta la ridiculez de diversos políticos en lo referente a atribuciones de 'propiedad' de algunas autonomías, sea de bienes simbólicos o materiales. Son diversas las ocasiones en que tales actitudes han sido puestas de manifiesto sin ningún pudor en una época, precisamente, en la que la discrepancia de lo que se denomina 'políticamente correcto' está mal vista, incluso en el debate académico. No pueden cuestionarse situaciones que podrían requerir volver a ser pensadas, discutidas, analizada la posibilidad de ciertos cambios, si no van dentro de la línea oficial de pensamiento. Sin embargo, mostrarse insolidario o egoísta es visto como timbre de honra si se refiere a pretender no sé qué cosas para la autonomía propia. Es como confundir la solidaridad con las témporas. A no ser que se trate de explotar los bajos instintos de las personas, para obtener votos. Un ejemplo reciente, aunque no el primero ni el único, es el 'blindaje' del Ebro que se pretende en el borrador del Estatuto de Aragón.
Cuando se pretendió por parte del anterior Gobierno realizar las obras pertinentes para el trasvase del Ebro al tiempo que se reforzaban los riegos en Aragón, se originó en algunos lugares casi un levantamiento popular, como si el Ebro -que ni nace ni muere en Aragón, pasa por allí como por Burgos, Álava, Navarra y la Rioja, por ejemplo- perteneciera a esa autonomía. Tras las diversas declaraciones y actitudes de los últimos tiempos parecería que Aragón -o Cataluña- tuvieran la propiedad sobre el río. Eso me ha hecho recordar el dicho que hace referencia a los ríos que lo nutren en Navarra y Aragón para poder llegar a ser el Ebro, el gran río que luego se hace: 'Ega, Arga y Aragón hacen al Ebro varón'.
El río Aragón, que nace en el puerto de Somport, Pirineo aragonés, en su tercer tramo recibe el caudaloso sistema del Irati, en el Pirineo navarro, que es el afluente del Ebro más caudaloso de Navarra. Pasa por Sangüesa (Navarra) y recibe el Cidacos procedente de la sierra de Alaiz (Navarra, cuenca de Pamplona). Más tarde recibe el sistema del Arga, rico en aguas. El Arga es un río navarro que nace en el cerro de Urkiaga, y sus 145 kilómetros de recorrido los hace íntegramente por suelo navarro. El río Ega, asimismo, discurre completamente por Navarra. Que yo sepa Navarra, pero tampoco Cantabria, Burgos o La Rioja, no ha hecho valer ningún título de propiedad sobre las aguas del Ebro, ni pretende ningún blindaje. Hasta ahora por lo menos. Todo ello me ha hecho buscar una fotografía.
Visitando en Cantabria el lugar del nacimiento, Fontibre, y los hermosos alrededores del gran río que dio origen al nombre de Iberia aplicado a la Península, observé sobre el embalse del Ebro una placa con una leyenda que comienza así: «El paisaje en el entorno de Julióbriga ha sufrido una profunda transformación a lo largo de los siglos y, especialmente, en el XX con la construcción del embalse del Ebro, una de las mayores masas de agua continental del norte peninsular. La ejecución de este proyecto, destinado a producir energía hidroeléctrica y a mantener los regadíos de Aragón, modificó de un modo sustancial el aspecto de este valle campurriano y provocó un cambio microclimático en la comarca». Luego explica las características morfológicas del embalse y a continuación cita al ingeniero y autor del proyecto, Manuel Lorenzo Pardo, el inicio de las obras en 1928 y su terminación en 1945. Continúa: «Las aguas cubrieron completamente los pueblos de Medianedo, La Magdalena, Quintanilla y Quintanilla de Bustamente, y afectaron en mayor o menor medida a Las Rozas, Renedo, Villanueva, Llano, Orzales, Arija, Quintanamanil y La Población (pueblos que cito expresamente como pequeño homenaje al sacrificio que hicieron sus habitantes por conseguir un bien para otros). El embalse significó para la comarca una pérdida importante de la cabaña de ganado vacuno y caballar que ocupaba el fondo del valle y la desaparición de establecimientos industriales, lo que dio lugar a la pérdida de empleo y al éxodo rural». Se siguen explicando las características naturales de la zona, su vegetación y fauna, y se termina con una descripción de la fauna que aporta un rasgo positivo: «Desde el punto de vista faunístico, Campoo es una zona de gran interés, ya que presenta condiciones favorables para grandes mamíferos como el jabalí, el lobo, el venado, el corzo Además, el embalse del Ebro es un punto de atracción para multitud de aves migratorias, así como para especies ribereñas de agua dulce».
Con estas líneas sólo pretendo suscitar una reflexión sobre actitudes y pronunciamientos que se pretenden además plasmar jurídicamente y que chocan con la realidad geográfica, con el sentido común, con la mínima racionalidad y sentido del ridículo, con la forma de pensar de una buena mayoría de los ciudadanos en esas comunidades, estoy segura, y con lo que ahora tanto se habla y cada vez menos quiere practicarse, la solidaridad y la cohesión interterritorial. Y todo por arañar poder, pero que no humillen así a la ciudadanía con su demagogia como si fuéramos estúpidos.