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Martes, 16 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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Presos de ETA expresan el anhelo de una «vecindad respetuosa» con España y Francia
Aprovechan un juicio en París para instar una respuesta positiva a la «oportunidad histórica» del alto el fuego
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Mediante un comunicado conjunto leído en la audiencia, los seis presos de ETA juzgados desde ayer en París enfatizaron «la oportunidad histórica de crear las bases de una vecindad respetuosa» con España y Francia abierta por el alto el fuego permanente declarado hace 50 días por su organización. «Pedimos a las autoridades españolas y francesas que respondan de forma positiva y respeten el resultado del proceso de diálogo», señalaron antes de aventurar con tono lírico que «quizás ya ha llegado el tiempo de las cerezas», título de una canción popular francesa interpretada, entre otros, por Yves Montand, Nana Mouskouri o Patrick Bruel.

Al término de la vista inaugural del proceso a las redes de reclutamiento e información desmanteladas a finales de 2002, Josetxo Otegi Arrugaeta, 'Jakex', tomó la palabra con la venia del Tribunal Correccional para leer en francés un escrito en nombre propio y de sus compañeros. «No somos presuntos malhechores sino militantes independentistas revolucionarios vascos comprometidos a luchar por todos los medios necesarios por el derecho inalienable de nuestro país a existir porque no nos queda otra opción y no aceptamos la situación de imposición, injusticia y violencia», comenzó.

Hasta entonces, en protesta por no tener permiso para expresarse en euskera, los seis presos se habían negado a responder a todas las preguntas de los jueces, incluida la consistente en saber si eran militantes de ETA. «Si no contestan será porque se avergüenzan», reflexionó en voz alta el juez Philippe Vandingenen, presidente del tribunal. «Eso es provocador», replicó la abogada defensora, Yolanda Molina.

Problema francés

El discurso pronunciado por Otegi, que fue miembro de Xaki y del comité ejecutivo de Jarrai, estuvo centrado en el papel de Francia y en refutar la «enorme mentira» de apreciar la cuestión vasca únicamente como un asunto interno español. «El Estado francés tiene un problema con el País Vasco, un problema que no es de orden público y que se pueda resolver con más policía. Somos una nación con derecho a la identidad y a decidir libremente nuestro futuro», planteó.

Luego observó que «el Estado francés dice de él mismo que es el país de los derechos humanos y defiende, con razón, el derecho a la excepción cultural frente al dominio anglosajón». «Pero hace lo mismo con culturas más pequeñas y antiguas como la nuestra», objetó antes de reclamar el reconocimiento institucional a la identidad vasca a este lado de la frontera. No concluyó sin citar la frase atribuida a Victor Hugo: «un vasco no es español ni francés, es vasco». «Él lo comprendió», apostilló.

El manifiesto fue saludado con vítores a ETA militar y a un País Vasco libre por parte de un centenar de simpatizantes que entonaron himnos patrióticos. En su inmensa mayoría eran familiares y amigos de Otegi y los demás procesados: Naia Zuriarrain, 'Elizatxo'; Balbino Sáenz, 'Hermilo'; Josu Ginea, 'Bizkargi'; Iker Heredia, 'David' y Joana Núñez. También es juzgada la vascofrancesa Intza Oxandabarrats, que comparece en libertad provisional y aceptó responder al tribunal.



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