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Martes, 16 de mayo de 2006
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SOCIEDAD
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La sequía del Cuerno de África amenaza la vida de 40.000 niños
Unicef alerta sobre la escasez de alimentos que sufren dieciséis millones de personas en la zona
La sequía del Cuerno de África amenaza la vida de 40.000 niños
CON BIDONES. Un grupo de somalíes intenta abastecerse de agua para hacer frente a la sequía. / AP
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EN EL MAPA
La sequía afecta a 16 millones de personas de Etiopía, Eritrea, Yibuti, Somalia y Kenia. La mitad sobrevive con un dólar al día.

300.000 niños viven en situación de extrema vulnerabilidad.

Unicef Pide 34 millones de euros para paliar la crisis.

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La solidaridad de la comunidad internacional resulta imprescindible para evitar la muerte por inanición en los próximos meses de 40.000 niños residentes en el Cuerno de África, considerados víctimas de una desnutrición tan severa que requiere apoyo médico. Consuelo Crespo, presidenta de la sección española de Unicef, hizo público ayer en Bilbao un informe que denuncia la indefensión de dieciséis millones de habitantes de Etiopía, Eritrea, Somalia, Kenia y Yibuti. Tras seis meses de sequía, esta población, mayoritariamente ganadera, ha perdido los pastos con los que alimenta sus reses. La agencia de la ONU pide 34 millones de euros, partida aún no disponible de los 67 prometidos al principio de la crisis, para afrontar sus consecuencias más funestas.

Según Rima Salah, directora ejecutiva de la entidad, 1,6 millones de niños menores de cinco años corren grandes riesgos porque se nutren de carne y leche, dos productos prácticamente agotados, y 300.000 se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad. En estas condiciones, «sucumben a infecciones comunes casi dos veces más rápido que los que viven en áreas urbanas y que tienen dietas más variadas». Existe el precedente de la escasez pluviométrica sufrida entre los años 1999 y 2000, menos rigurosa que la actual, y que causó 98.000 muertos.

Robos y conflictos

Los afectados son en su mayoría poblaciones nómadas que viven con menos de un dólar al día y que deambulan por una región semidesértica en busca de forraje y agua. Las escasas precipitaciones del pasado abril arruinaron las escasas cosechas y contaminaron acuíferos; tampoco la inminente llegada oficial de la estación lluviosa implica la posibilidad cercana de mejorar sus condiciones de vida. Además, la aparición de lluvias puede exacerbar los daños a la escasa producción agrícola que ha sobrevivido y propagar la malaria, el sarampión y el cólera.

Los problemas climatológicos se suman a otros condicionantes negativos que afectan a estas comunidades, marginadas por sus respectivos gobiernos y carentes de la más mínima infraestructura sanitaria, educativa y viaria. Los robos de reses y los conflictos por el uso de acuíferos se agravan en contextos de extrema necesidad.

Aprovisionarse de agua, a menudo no potable, lleva tres horas diarias a mujeres y niños y contribuye a aumentar el absentismo escolar. El 60% de las escuelas primarias somalíes ha cerrado a causa de la sequía. Las ONG demandan mecanismos de prevención que eviten las periódicas alertas por hambruna y estrategias de intervención adecuadas a las características geográficas, como clínicas móviles y aulas portátiles.

El contexto geopolítico, la corrupción y la falta de estructuras administrativas también han favorecido la situación de extrema precariedad en el nordeste de África. Hace quince años -desde la caída de la dictadura de Siad Barre- que no existe un Gobierno conjunto en Somalia y su territorio se ha desmembrado según el poder de las diversas facciones. Mientras que la región noroccidental se ha proclamado independiente bajo el nombre de Somaliland, persiste la pugna entre los señores de la guerra y las milicias islámicas por el control de la capital, sometida a fuertes combates en los últimos días.

Las incursiones de barcos pirata dificultan el tráfico naval y complican la llegada de ayuda de emergencia. Las esperanzas de desarrollo económico en Etiopía y Eritrea, dos de los países más pobres del planeta, también se hallan lastradas por sus recientes conflictos armados.



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