No sé si lo he entendido bien y, si lo he entendido, casi preferiría no haberlo hecho. Me refiero a la carta al director que Ignacio Arana Pérez publicaba el domingo 14 desde Vitoria-Gasteiz bajo el título 'Huelga en la UPV'. En ella propone que los sindicatos modernicen sus métodos reivindicativos para que los profesores no vean menguados sus escasos ingresos retributivos en caso de huelga, que es cuando realmente el Rectorado comprueba que los profesores asisten o no a las clases. Y a continuación descarga sus problemas en el eslabón más débil de la cadena: los estudiantes. ¿Bonita manera de 'solucionar' sus problemas! ¿Tendrá nombre esta nueva corriente pedagógica?
Menos mal que a mí los libros ya me pillan lejos, que si tuviese que perder un curso por esta razón seguro que nos veíamos en el Juzgado. Por cierto, ahora que los trabajadores del transporte público también tienen problemas laborales, siguiendo con la teoría de Ignacio Arana Pérez, propongo a los sindicatos correspondientes que no pierdan dinero y tiempo en huelgas, que sigan trabajando y, antes de llegar a la última parada, que el conductor se baje en marcha y deje que el autobús, cargado con algunos profesores de la Universidad del País Vasco, siga su curso a toda velocidad.