Luis Bielsa no le reconoce, pero él, recepcionista en un hotel de Toronto, sí reconoce a Bielsa. Les une una historia de hace 40 años, el intento de un asalto a un polvorín en Málaga. Pero Bielsa ha salido bien, su familia tiene dinero, mientras que el otro deja la cárcel después de nueve años de presidio y el mundo se le cae encima. El rico no le reconoce en la recepción del hotel Regina, y el viejo empleado recuerda una traición y planea una venganza.
El escritor Antonio Soler parte de este cruce de miradas en su última novela, 'El sueño del caimán', para enfrentar dos maneras de encarar la vida, la del superviviente que se adapta a todo y la del que jamás se mueve de sus principios. «En el recepcionista del hotel hay un proyecto vital de justicia, una idea de cambiar el mundo. Frente a él está el traidor, que además vive bien y pertenece a la alta burguesía», explica Soler.
Lo que más le molesta al narrador no es el cambio de chaqueta, que también, sino «la frivolidad y la banalidad» de Bielsa, para quien la militancia en el grupo anarquista «significaba un modo más intenso de vivir, de estar en la aventura».
A juicio de Soler, la historia de España desde la mitad del siglo XX, y la del resto de Europa, no puede entenderse sin «esa gente que está en un sistema y luego flota en otro». «Son auténticos corchos vitales, mientras que el otro, el recepcionista, es un plomo enganchado a sus ideales».
Mientras los primeros cruzan por la vida en un vehículo confortable, los otros acaban tirados en el arcén. «Es normal que quieras vengarte si te utilizan y luego acabas en el cubo de la basura», dice Soler para retratar al protagonista de 'El sueño del caimán', publicada por Destino. «Fíjate en lo que ha pasado en los países del Este. Si tienes treinta o cuarenta años, te reciclas y ya está. Pero si estás en el último tramo de tu vida, sólo te queda silbar y mirar para otra parte o derrumbarte delante del espejo», añade.
Película con Banderas
La novela se mueve entre el presente de Toronto y el pasado de Barcelona, ciudad en la que, durante los años cincuenta, se reúne el grupo anarquista para conspirar. Otra vez sale en una obra de Soler el Paralelo, protagonista de 'Las bailarinas muertas'. «Me ha servido para conectar dos mundos periféricos en aquellos años, el de la política y el del cabaret».
El autor malagueño ha terminado hace unas semanas su colaboración en la segunda película de Antonio Banderas como director, 'El camino de los ingleses', basada en la novela con la que ganó el premio Nadal en 2004. Ambos se conocían de Málaga, «de cuando él quería ser actor y yo escritor». «La relación era buena antes del rodaje y ha quedado muy fortalecida después, en vez de lo contrario, que parece ser lo normal».
Banderas le dio a Soler unos meses para que transformara su novela en un guión. «No ha sido nada doloroso. No me ha costado ni una aspirina. Me propuse no mutilar la novela ni modificar su rumbo. Me metí en la piel de una persona que no tiene que romper una obra sino construir un guión. Y me han respetado mucho, aunque, claro, el elemento poético lo tenía que poner Banderas y el director de fotografía. Viendo el último montaje, creo que lo han conseguido».
'El camino de los ingleses' trata de un grupo de jóvenes que sigue en su ciudad, Málaga, el rastro de sus sueños. Soler y Banderas tienen un amigo común, Antonio Melibeo, que ha ejercido como productor en la cinta y que es uno de los protagonistas de la novela. «Cuando Banderas la estaba leyendo, le llamaba para ver si él era tal o cuál personaje. Se vio muy reflejado en el libro porque recrea su mundo y lo que él siempre ha hecho: apostar fuerte por la forma de vida que uno desea».