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Sábado, 20 de mayo de 2006
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CULTURA
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Juan Mari Beltrán persigue en su nuevo disco la esencia del folk vasco
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COLABORADORES
'Orhiko xoria' se grabó en directo en el estudio por deseo de su productor, Suso Sáiz (Luz, Aute, Duncan Dhu...), que así realza un listado con colaboradores de lustre como el gaitero Tejedor, el flautista Andy Griffin y el percusionista israelí Zohar Fresco.

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El musicólogo y divulgador del folk Juan Mari Beltrán (San Sebastián, 1947) persigue responder la pregunta de qué es la música popular vasca en su nuevo álbum, 'Orhiko xoria' (Elkar), notable esfuerzo continuador de la labor capturada en su anterior disco, el recordado 'Arditurri' (02). «Si 'Arditurri' es un paseo, este viaje es por el aire y va desde los altos de Orhi hasta terminar en los cromlech de Agiña, donde se halla el monumento de Oteiza al aita Donostia, uno de los grandes músicos del siglo XX», explica el autor.

Beltrán es un hombre entusiasmado con su trabajo diario. Se considera afortunado y puede hablar sin parar de su pasión. La música es su vida: graba discos, investiga sonidos, imparte clases, da conciertos, ensaya con su banda, mantiene un museo particular donde exhibe instrumentos coleccionados por todo el mundo...

Él recuerda que empezó de muy niño. «Este disco sigue el camino de 'Arditurri', y yo sólo soy lo que mi experiencia ha producido desde que, a los siete años, en Etxarri, me llevaron a estudiar música en los bajos del ayuntamiento y me pusieron en la mano un txistu y un clarinete. Entonces en Etxarri había bailables los domingos, con la banda, y el txistu en romerías. A los quince años fui a Donosti y tuve la suerte de conocer a Isidro Ansorena. Recorrimos el país con tartera, buscando otros músicos similares».

Ahora conserva la misma actitud observadora. «La tradición se toma y se da, se inspira y se expira. Por ejemplo, las danzas de Zuberoa se bailaban hace cien años, pero seguro que no como se mantienen hoy día». No, de hecho en el nuevo disco de Beltrán caben parrafadas de jazz perfectamente incrustadas en un repertorio jugoso que recupera la alboka como Kepa Junkera, crea nuevo folk con el sentido canónico de Oskorri, usa el txistu y hasta baila vals.

Juan Mari Beltrán se muestra proclive a presentarlo en vivo. «Esperemos que salgan los conciertos. Estos temas se prestan, algunos son muy abiertos, cambiantes cada día, soportados en el ritmo de la txalaparta».



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