A buen seguro, los buenos aficionados recordarán con agrado la excelente película de Robert Altman 'Vidas cruzadas', resuelta con estética de mosaico humano, capaz de apasionar a todo quisqui. Pues bien, la oscarizada 'Crash' incide en esa singular manera de presentar las historias y los personajes de esta película señera, enmarcada en una megalópolis como Los Ángeles, convertida por mor de su director, el reputado guionista canadiense Paul Haggis ('Million Dollar Baby'), en una especie de jungla de asfalto. Le sirve de pretexto un doloroso cruce de destinos, en el que participan un policía venal, una pareja de afroamericanos pobres, un emigrante iraní, una dama sedienta de afecto, su arribista esposo, y muchos más.
Seres infelices, con dobleces, abocados a un futuro incierto, excesivamente crispados, pero humanos hasta el carel, siempre en pos de una segunda oportunidad, utilizados para mostrar el carácter de una nación tan diversa como Estados Unidos. Un 'melting pot' tan violento como exuberante, descrito sin perifollos inútiles, sin concesiones a la galería y realzado por unos actores en estado de gracia, incluida la aquí sorprendente Sandra Bullock.
Un título duro, terrenal, lúcido, sazonado con secuencias poderosas -la escena del accidente automovilístico, en la que Matt Dillon arriesga su vida, es ejemplar al respecto- y crudos acentos sociales. Un filme a contracorriente, en suma, donde el amor apenas aflora entre tanta iniquidad. Tal vez por eso, esta 'colisión' deviene universal.