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El Síndico dice que las rampas mecánicas del Casco Medieval cumplen la ley de accesibilidad
Asegura que el plan «se salva» si se instalan los ascensores previstos en el Machete «No hay razones para anular el proyecto»
El Síndico dice que las rampas mecánicas del Casco Medieval cumplen la ley de accesibilidad
POLÉMICA. Un operario trabaja en las rampas mecánicas del cantón de la Soledad. / I. AIZPURU
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El proyecto es «salvable» y no hay motivos para paralizar las obras. El Síndico de Vitoria, Javier Otaola, acaba de redactar un informe sobre la reciente polémica de las rampas mecánicas del Casco Viejo. El martes, un mes y medio después de que empezaran a instalarse los tapices rodantes, la oposición municipal sorprendió al Gabinete Alonso al exigir informes técnicos y jurídicos que certifiquen si el plan vulnera la Ley Vasca de Accesibilidad, como denuncian los discapacitados y la asociación vecinal Gasteiz Txiki. Ambos colectivos insisten en que las personas en sillas de ruedas no podrán usar el sistema porque supera la pendiente máxima legal del 8%.

Ahora, el Defensor del Vecino vitoriano tercia en la polémica. Y lo hace con un informe que concluye que el proyecto de las rampas que se instalan en los cantones de La Soledad y San Francisco Javier «cumple» con la Ley 10/1997 para la Promoción de la Accesibilidad, según ha podido saber EL CORREO.

¿Por qué no se vulnera la normativa? Porque, según el Síndico, las rampas se ubican en un espacio público «anterior a la redacción de la ley. De hecho, los cantones son medievales y su orografía es inalterable», remarca el defensor vecinal.

Eso sí, su propuesta incluye una exigencia para «salvar» legalmente el plan. Y es que el Ayuntamiento «debe instalar ascensores», tal y como está previsto. En concreto, el Consistorio quiere poner dos que suban a los discapacitados desde la calle Mateo Moraza a la plaza del Machete y desde este recinto a El Campillo.

Estos elevadores «son la clave para complementar el proyecto, y evidentemente no pueden colocarse en los cantones donde van a ir las rampas. Hay un escollo físico palmario», apunta Otaola en el documento. A su juicio, los ascensores «deben vincularse a la instalación de los tapices, como una segunda fase para mejorar la accesibilidad del Casco Viejo». El Síndico certifica que la Ley Vasca de Accesibilidad «permite que en estos espacios antiguos las mejoras se hagan de forma gradual». En definitiva, «no hay razones para anular el proyecto», sentencia.

Excepción en la calle

Estos problemas generados por la instalación de tapices rodantes ya han generado debates en otras ciudades vascas, según ha comprobado este periódico. De hecho, el Ararteko, Íñigo Lamarca, ya mencionó esta cuestión en el informe que envió al Parlamento vasco en el año 2004. Entonces, el Defensor del Pueblo autonómico incluyó un estudio del Consejo Vasco de Accesibilidad -el órgano que vela por el cumplimiento de la normativa- que citaba que en los edificios deberá haber ascensor si hay escaleras mecánicas, pero que «no cabe esta interpretación para el caso de los espacios libres públicos». Eso sí, Lamarca corrigió que «se debe dar prioridad» a los elevadores.

La polémica de las rampas no ha pasado desapercibida para el alcalde. Alfonso Alonso se mostró sorprendido por la exigencia de los grupos de la oposición de verificar si cumplen la legislación. «A los concejales habría que someterles al sentido común. Hemos hecho una inversión para mejorar la accesibilidad del Casco Viejo, no para que sea perfecta. A veces damos espectáculos difíciles de entender».



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