La Federación Vicente Abreu -que reúne a 22 colectivos de enfermos crónicos, degenerativos y con deficiencias- celebró ayer, por octavo año consecutivo, el Día de las Asociaciones. La plaza de España fue una vez más el enclave elegido por la federación para acercar su realidad a la ciudadanía y mostrar «su cara más amable». «Queremos transmitir un mensaje en positivo, que la gente nos conozca y conozca también todos los recursos que ponemos al servicio de la sociedad», explicó Sonia Gorospe, de la Federación Vicente Abreu.
Así pues, veinticuatro expositores ofrecieron información de primera mano a los visitantes -menos que otros años, según los propios organizadores- sobre las enfermedades neuromusculares, la narcolepsia, el Alzheimer o la enfermedad de Crohn. Pero, por encima de todo, unos y otros se esforzaron por contagiar el espíritu de «mutuo apoyo» que se respira en cada una de estas asociaciones. «El apoyo y la ayuda mutuos son nuestra razón de ser, aunque todas las asociaciones tienen también su propio carácter reivindicativo», subrayó Sonia Gorospe.
En este sentido, fueron muchos los colectivos que aprovecharon su día grande para dar un toque de atención a las instituciones. «Deben implicarse más, necesitamos más subvenciones y que éstas lleguen puntuales porque, de otro modo, nos pillamos muchas veces los dedos y nos vemos obligados a reducir nuestra actividad», aseguró Teodora González, de la asociación de parkinson Asopara.
Recogida de firmas
No fue la única que apuntaba ayer en esta dirección. «Con lo que nos dan no nos llega y nos vemos obligados a buscar nuestros propios recursos», indicó Pepa Eguskiza, de la asociación de padres de niños con cáncer, Aspanafoha. Otras asociaciones, como Afene (narcolepsia y cataplegia) y Accu (Crohn y colitis ulcerosa), aprovecharon para recoger firmas con el objetivo de que la Seguridad Social subvencione los medicamentos necesarios para el tratamiento de estas enfermedades. «Son medicamentos caros, algunos de hasta 60 euros al mes y mucha gente no se lo puede permitir», denunció Maite Berasategui, de Afene.
De su esfuerzo y su trabajo diarios se beneficiarán los cerca de 15.000 alaveses que padecen algún tipo de discapacidad. Merece la pena.