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Lunes, 22 de mayo de 2006
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Osteoclastos
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Una posibilidad seriamente considerada por los especialistas acerca de la causa de la osteoporosis consiste en que la extrema fragilidad ósea se deriva de la actividad excesiva de los osteoclastos, uno de los tipos de células del hueso. Me perdonarán que no les meta una brasa acerca de los osteoclastos, aunque deberán reconocer que tienen un nombre eufónico y bonito. Pero maldita la gracia que tiene el que, con la edad, se vuelvan histéricos y se coman nuestros huesecillos y los de los prójimos que más nos importan, esos de los que siempre hemos estado perdidamente enamorados hasta el tuétano. Y si usted es mujer y abuela, pues peor: lleva más tiempo de osteoclastos locos, desde su menopausia, lo que significa que el sistema se desequilibró a partir de sus cincuenta. Piense, para tomárselo muy en serio, que la media establece que un señor de ochenta años tiene los huesos como una señora de sesenta. Esto es, en ellas el esqueleto envejece desde antes, lo hace más deprisa y mucho peor. Por añadidura, las damas tienden a vivir más tiempo que los prescindibles machos de la especie humana. Consecuencia: las fracturas ocurren muy a menudo en las ancianas y provocan unos cuadros muy lamentables.

De todas las maneras no hay que ser sólo pesimistas. Si en dos años se detectan nada menos que un 78% más de fracturas debidas a la osteoporosis, esto se debe a muchas razones. Cada día hay más ancianos (lo que significa que todo va bastante bien y no se nos mueren mucho) y son frágiles (les cuidaremos). Pero sobre todo, y enhorabuena, saber esto se debe a un mayor y mejor esfuerzo de análisis y diagnóstico por parte de los traumatólogos.

jc.p.cobo@diario-elcorreo.com



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