El Correo Digital
Miércoles, 24 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
ARTÍCULOS
Nuevos ricos
Leo que en el año 2010, en China, habrá 250 millones de consumidores de productos de lujo. Es un dato perfectamente verosímil: hoy los millonarios más rutilantes del planeta se difuminan en ese inmenso país que aplica lo que se llamó 'dictadura del proletariado' a su crecimiento económico. En Shangai se ha organizado una 'feria de millonarios' a la que, por lo visto, han acudido, no pocos de los multimillonarios universales inventariados por la revista estadounidense 'Forbes'. Lujo, dinero, poder, influencia y todo lo que conllevan sus mitos están construyendo en China su nuevo paraíso.

Los primeros millonarios chinos ya están en Europa, al menos, desde hace un par de años. Ahora ya llegan, lógicamente, en masa, dado el concepto europeo de masa: dos mil chinos no son nada en China, pero en Europa no pasan desapercibidos si viajan juntos. El Museo del Louvre es una de sus 'mecas', que ha puesto a su disposición programas especiales. Agencias de turismo chinas visitan capitales españolas que, todo hay que decirlo, aguardan como agua de mayo el refuerzo chino a su oferta cultural y turística.

China -quién lo hubiera dicho hace tan sólo veinte años- es, según los más preclaros oráculos internacionales, la gran esperanza blanca del capitalismo y su sistema de vida. La potencia en alza de India no alcanza, ni por asomo, las posibilidades que se vislumbran del experimento chino en utilizar el dirigismo más radical y la planificación-prospectiva de la economía para la creación de riqueza capitalista.

El sociólogo Alain Touraine ha sido de los primeros en advertir de los riesgos que una potencia económica no democrática de tal calibre puede tener para nuestro planeta. No se trata de recuperar el viejo mito napoleónico del 'peligro amarillo', sino de contemplar la rápida evolución del mundo en su riqueza y su pobreza sociales. A la luz de las nuevas realidades asiáticas que se vislumbran, la vieja Europa puede aparecer como una reunión de antiguos ricos melancólicos por su 'ir a menos' frente a la expansión sin freno de una nueva casta de nuevos ricos eufóricos. La ventaja de los europeos, en este caso, ha de ser su sabiduría, su 'estar de vuelta' del paraíso económico descrito por los teóricos y su conocimiento de las consecuencias de todos los idealismos, incluido el capitalista. Como ejemplo, basta el del petróleo.



Vocento