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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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OPINIÓN/Fin de la verificación
Siguen las prisas. Nada más anunciarse por parte del presidente Zapatero el inicio de su diálogo con ETA, Batasuna se apresura a mover su próxima ficha. Hoy, de nuevo, en el escaparate para presentar en sociedad a sus interlocutores. Tienen tanta prisa (¿la Mesa, presidente, la Mesa!) que no les parece suficiente el 'acelerón' de Zapatero horas después de las amenazas de la banda en su entrevista, de las advertencias de Otegi sobre el delicado momento y del 'cante' del CIS con ese casi 54 por ciento de los escépticos en este proceso.

Puede ser que el presidente, con su 'golpe de efecto' en la fiesta del Partido Socialista en Barakaldo haya logrado ganarse la imagen de que él no va a dejar que tan delicada situación se pudra. Pero, aparte de lograr que el ministro del Interior, Rubalcaba, haya acabado por contradecirse a sí mismo (que hay bases sólidas pero que aún no consta la voluntad de ETA de abandonar definitivamente, que sí, que no, que caiga un chaparrón y que lo mejor es decir que ya no se esperan más informes porque la verificación ya ha tocado techo), poco más.

Porque, para cuando él inicia este tramo, desde el entorno de Otegi ya han vuelto un par de veces. Lo que no dijo Zapatero en su discurso tiene mucha chicha. Ni mención a las exigencias de ETA, ni a las advertencias de Otegi, ni a los brotes de terrorismo callejero (que habrá que descontarlos del 'alto el fuego', digo yo, si se es coherente con aquella declaración de 'tolerancia cero' con el mínimo capítulo de coacciones que suele repetir desde el PNV Josu Jon Imaz) ni a las citas polémicas en torno a Navarra, la autodeterminación y la legalización de Batasuna. Casi nada.

Pero en lo que no quiso pillarse los dedos, el presidente, a diferencia de Catalunya, fue en sus promesas. Ya no quiso arriesgarse a decir que el Congreso aceptará, o limpiará como una patena, vayan ustedes a saber, lo que decidan los partidos en el País Vasco. Es decir, que no delega. Pero a Batasuna tampoco le gusta que el inquilino de La Moncloa se arrogue el único protagonismo en la dirección de una negociación presuntamente técnica. Otegi quiere hablar con los socialistas de aquí.

Hoy, Patxi López le podrá contestar desde el foro madrileño del Club Siglo XXI. Quizás aproveche la ocasión y diga a Ajuria Enea que lo que ellos llaman «derecho a decidir de los vascos» no significa otra cosa que el principio de autodeterminación. Así, si se llaman a las cosas por su nombre, el diálogo puede empezar a servir para algo. Mientras tanto el lehendakari, que ha decidido captar la atención de los focos, como mínimo la mitad de las veces que se centran ante la imagen de Batasuna, recurre a Luther King para hablar de su sueño y citarlo diciendo que la paz «es más preciosa que los diamantes, la plata o el oro». Si es que este hombre es una joya.

t.etxarri@diario-elcorreo.com



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