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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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CULTURA
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El último grito de Bollywood
Dos estrellas del cine indio, Rajinikanth y Shrya Saran, ruedan ante el Guggenheim una secuencia de baile de la superproducción 'Sivaji: The Boss'
El último grito  de Bollywood
COLORIDO. El actor protagonista, Rajinikanth, lidera en el baile a la actriz y al grupo llegado de Londres, en la secuencia coreográfica que se rodó en Bilbao. / FOTOS: IGNACIO PÉREZ
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India es el país de las grandes cifras. En él viven 1.200 millones de personas que hablan decenas de lenguas, las películas duran tres o cuatro horas, y las grandes estrellas como Rajinikanth cobran algo más de dos millones de euros por filme.

Rajinikanth se presentó ayer a las nueve de la mañana en la parte trasera del museo Guggenheim, debajo del puente de La Salve, para rodar una esperada producción de Bollywood, 'Sivaji: The Boss'. Bilbao recibía con su clásico sirimiri al actor más popular del cine indio, vestido con una chaqueta rosa y peluca rubia. De 56 años, multimillonario y con más de 180 películas en su haber -una media de 14 al año-, Rajinikanth se siente a gusto en la ciudad pese a los repentinos cambios de tiempo: aquí pasea sin escolta, un 'lujo' que no puede permitirse en su país.

El actor indio no está solo. Le acompañan el equipo técnico, un grupo de treinta bailarines llegados de Londres, el director de la película, Shankar, y la actriz Shriya Saran, de 23 años, que viaja con su madre. «Me gusta cómo cambian los colores del museo. A veces parece de plata, otras de oro, a veces solamente gris, y todo en contraste con el verde de la montaña», dice Saran, mientras apunta con su cuidada uña el titanio del Guggenheim y la ladera de Artxanda.

Con heroe y heroína

El equipo indio, que habla tamil mezclado con un inglés muy particular, estará dos semanas en España. Hasta el viernes filmará en Bilbao, por las cercanías del Euskalduna; luego irá a San Sebastián, de allí a Valencia y por fin a Madrid, ciudad en la que quería grabar en la Gran Vía, aunque se han tenido que 'conformar' con la Plaza de Castilla.

'Sivaji: The Boss', como la mayor parte de las películas indias, está protagonizada por lo que ellos llaman un 'héroe' y una 'heroína'. El héroe, encarnado por Rajinikanth, ha crecido en una familia humilde, que con gran esfuerzo ha mandado al chico a estudiar arquitectura a Estados Unidos. Vuelve a su país, se hace rico, se involucra en proyectos sociales y se casa con la heroína -Shriya Saran-, criada en un ambiente tradicional. Como viaje de novios, la pareja se va a visitar las 'siete maravillas del mundo'. Una de ellas es el Guggenheim; otra, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

Las tomas del Guggenheim, centradas en una coreografía con el museo de fondo, ocuparán algo menos de seis minutos de metraje. Fuentes de la producción hacen el siguiente cálculo: India tiene más de 200 millones de habitantes de clase media con capacidad para viajar por el mundo, que cuando se estrene la película en octubre se fijarán en Bilbao y querrán pasarse por la ciudad. El efecto publicitario no puede tener más impacto.

«Todo el mundo ve estas películas en mi país. Ahora se están haciendo famosas en todo el mundo, de forma muy rápida, y creemos que esto se pueden extender más. Por eso estamos en España», incide Saran, que califica al director, Shankar, como un «maestro de la intriga».

Algo épico

El realizador es una apuesta segura en la taquilla india, y muy conocido por su peculiar manera de combinar argumentos basados en historias de ricos y pobres y en pasiones azucaradas, todo ello con un gran despliegue musical.

Shankar mira una y otra vez su monitor. Hasta las once de la mañana sólo ha podido hacer un toma de Rajinikanth realizando un par de pasos de baile, y el resultado no le ha parecido muy brillante. El héroe repite una y otra vez lo que serán unos segundos en la pantalla. Se nubla, llueve y hace frío, sale el sol, empieza a hacer calor y todo el equipo empieza a moverse ante los gritos del ayudante de dirección. Rajinikanth y Shriya Saran se ponen delante de los bailarines ingleses y siguen con la coreografía. En el monitor de Shankar se ven los movimientos con el perfil trasero del Guggenheim y un cielo azul parcheado de nubes negras.

Los bailarines se quitan o se ponen la chaqueta del chándal según cambia el tiempo. Entre ellos está Tony 'Touch' Adigun, un joven de 25 años que lleva cinco como profesional y ha actuado en producciones de Hollywood y Broadway. «Por lo que hemos visto, se trata de una película épica. Ojalá se vea no sólo en Londres, que seguro que se ve, sino también en Estados Unidos».

Uno de sus compañeros, Adrián Gas, procede de Ibiza, se licenció en Artes Escénicasa en Londres, actuó en la serie española 'Un paso adelante' y regresó a la capital inglesa para trabajar en musicales y en televisión «He hecho cosas de Bollywood, pero no películas, sino videoclips. Está muy de moda. Quieren extenderlo a Europa, y por eso meten más baile 'street' y 'hip-hop', y menos indio. Lo están intentando y, mira, aquí están».

La película se estrenará en octubre en tamil y luego se doblará al telegu, malialam y kanadà, hasta llegar al hindi en una primera etapa. Luego saldrá al extranjero. El equipo no olvida que el cine de Hong Kong y de China ha dado el gran salto a Occidente y ellos también quieren multiplicar su multimillonaria audiencia.

Los productores se enfadan por las fotos que sacan a las estrellas y desean mantener el secreto sobre la película. Dan órdenes, ruegan, pero los turistas se paran, apuntan con la cámara del móvil y aplauden a los bailarines. Las estrellas piden agua, y se la traen sus asistentes personales.



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