El cine indio es tan complejo y variado como el propio país. La película que se filma en el Guggenheim tiene como primer objetivo a los espectadores tamiles y luego a las restantes comunidades lingüísticas del sur de India, cuya ciudad más conocida es Madrás. 'Sivaji: The Boss' está financiada por productores asociados a esta ciudad, y los dos protagonistas tienen a sus seguidores más fieles en este área, aunque la actriz Shrya Saran haya nacido a miles de kilómetros al norte. Poniéndose muy puntillosos, la película no entraría dentro de 'Bollywood', cine asociado a Bombay, sino de 'Tollywood', es decir, en tamil.
En cualquier caso, tanto Saran como Rajinikanth y el propio director, Shankar, trascienden estas complejidades, o al menos tienen interés en hacerlo. Saran empezó su carrera como modelo y recibió una formación en ballet clásico, antes de dedicarse a los anuncios televisivos, a la canción y, por fin, al cine.
En cuanto al actor, nacido en Bangalore, debutó en 1975, a los 25 años. En los años setenta se hizo una fama no sólo como intérprete, sino también por su acelerado ritmo de vida, lo que contribuyó a su popularidad. En los años noventa regresó a la religión hinduista bajo la tutela del gurú Ramakrishna Paramahamsa y actualmente realiza peregrinaciones periódicas a las zonas sagradas del Himalaya. En 1996 intervino en la política tamil e hizo campaña del partido que finalmente ganó las elecciones en su área. Desde entonces no ha vuelto a participar en este tipo de causas.
Por su parte, el director Shankar intenta combinar, a juicio de los críticos y especialistas indios, un tipo de cine de fuertes recaudaciones y abiertamente comercial con las preocupaciones sociales. El caso de la película que se rueda en Bilbao sería un ejemplo, ya que el protagonista masculino encarna tanto el progreso individual como la solidaridad. «Me indignan la negligencia y la pobreza de nuestros jóvenes. Muchas veces pienso que somos un país de vagos», dijo en una entrevista reciente. Evidentemente, él no lo es, ya que rueda un par de películas al año.