Fernando Lamikiz confirmó ayer la continuidad de Javier Clemente como entrenador del Athletic la próxima temporada. En una extensa rueda de prensa, que se prolongó durante una hora y media, el presidente rojiblanco indicó que ha llegado a esta decisión «tras haberlo meditado muchísimo». El máximo dirigente rojiblanco compareció acompañado por 19 de los 20 directivos que permanecen en el club tras la dimisión de Pello Salaburu. El único ausente en el acto fue el segundo cargo en el organigrama, el vicepresidente José Miguel Lanzagorta, uno de los dirigentes contrarios a la continuidad del técnico de Barakaldo.
En el turno de argumentos para justificar su decisión, Lamikiz aludió al contrato de «un año más otro» que firmó a Clemente tras el cese de José Luis Mendilibar y en que el baracaldés fue «muy generoso» en aquella negociación. Se refería a las condiciones del contrato. El entrenador pactó cobrar 180.000 euros por la campaña finalizada y cerca de medio millón por la que viene. En total, percibirá una cantidad muy cercana a los 700.000 euros.
Cuestionado por su aparente escaso entusiamo por la renovación de Clemente y las insistentes declaraciones del técnico reclamando su confirmación en el puesto, Lamikiz respondió con un evasivo «pensamos que es el mejor entrenador posible para el año que viene». ¿Puede mantenerse en el banquillo en la campaña 2007-08?, la última de mandato de la junta. El presidente se mostró calculador e irónico en su contestación. «Dije que Mendilibar era el Ferguson del Athletic y mira cómo ha acabado». Lamikiz no hizo alusión alguna al proyecto deportivo que, en teoría, el entrenador ha presentado a la junta.
El vestuario
En los últimos días, la mayoría de los jugadores han eludido pronunciarse sobre la continuidad del entrenador, hasta el extremo de que sólo el debutante Ustaritz ha pedido abiertamente que siga al frente del banquillo. De hecho, el propio técnico ha admitido públicamente que mantiene diferencias con una significativa parte de sus futbolistas.
Lamikiz, que tiene a gala conversar y comer en ocasiones con algunos de ellos, dijo ayer que en ninguna de esas últimas reuniones con los jugadores ha detectado malestar alguno contra el entrenador. «Hablo con ellos y ninguno me ha trasladado quejas contra el mister. Ninguno. Lo lógico es que me lo trasladaran a mí. A partir de ahí, es cierto que una campaña tan difícil como ésta crea fricciones de forma natural». Y, para ahondar en su argumentación, citó la cena oficial de despedida de temporada celebrada el pasado lunes en Larrabetzu. «Las relaciones que vi allí me parecieron extraordinarias, fantásticas. He convivido con varios entrenadores, Valverde, Mendilibar y Clemente, y siempre es lo mismo. El que juega está contento y el que no, no», añadió.
Lamikiz mantuvo que esta situación no es nueva ni en el Athletic ni en otros equipos de la Liga. «No es algo diferente a lo que ha podido pasar en este club en otras épocas y otros equipos. Lo que haríamos mal es empezar a hablar desde ahora de las relaciones entre Clemente y los jugadores. Es algo que ha pasado. Hay que tener ilusión por la nueva temporada. El contador se ha puesto a cero. Si empezamos a hablar de que éste se lleva mal con éste y aquel con el otro, no es el Athletic que me gusta. Los jugadores lo que tienen que hacer es jugar y los entrenadores dirigir. Hablo con presidentes de otros clubes, con los que cambio información, y hay entrenadores en Primera División de éxito que casi no tienen relación con sus jugadores, que casi ni les entrenan. Se convierten en meros observadores. Olvidémonos de eso porque no nos conduce a nada», pidió encarecidamente para zanjar la cuestión.
En su intensa campaña pública en favor de su continuidad, Javier Clemente ha aludido en numerosas ocasiones al compromiso que, según su versión, Fernando Lamikiz alcanzó con él para que siguiera en el banquillo en caso de salvación. Un trato que, en todo caso, no quedó reflejado en el contrato firmado por las dos partes. El presidente del Athletic desmintió ayer estas afirmaciones del baracaldés. «Sé lo que me dice a mí. Lo que dice a los demás no me importa y apenas le presto atención. El contrato indica que se podía romper antes de tiempo. Lo que pasa es que Javi habla con vehemencia», indicó.
Paz social
El deseo expresado por Lamikiz de propiciar la paz social y la unidad en el club no casa con las últimas intervenciones públicas del técnico, que se ha dedicado a censurar las actuaciones de personas muy significadas de la historia del club como el ex presidente José Julián Lertxundi -«fue un desastre para el Athletic»- y los anteriores entrenadores Jupp Heynckes -«sólo pensó en el presente, jodió el mañana y se piró»- y Ernesto Valverde -quien según el baracaldés hacía las alineaciones que leía en los periódicos-.
Lamikiz no garantizó en ningún momento que no se vuelvan a reproducir episodios de este tipo y se limitó a un simple ejercicio de voluntarismo. «Siempre lo he dicho, el Athletic debe estar unido aunque tengamos sensibilidades diferentes. Eso es como soy yo. No tiene que haber ataques, tiene que haber un respeto. Espero que el año que viene sea menos tenso, que podamos olvidar los errores y que haya más cariño».
La confirmación de Clemente cierra las vías de contacto abiertas con Miguel Ángel Lotina. Lamikiz fue muy cuidadoso cuando señaló que «ni yo ni nadie de mi junta directiva hemos hablado con otros entrenadores». Efectivamente que ninguno de los dirigentes ha hablado con el técnico de Meñaka. Sin embargo, este periódico ha podido saber que esta labor fue asignada a una persona muy cercana al equipo de gobierno y que aparecía en la plancha electoral con la que Fernando Lamikiz se presentó a las elecciones que perdió en el año 2001.
j.o.lazcano@diario-elcorreo.com