Fernando Lamikiz defendió ayer su labor y la de su junta directiva en los dos últimos años y lanzó duros reproches a los anteriores gestores y responsables deportivos del equipo. El presidente intentó en la parte inicial de su intervención transmitir un mensaje de cierta autocrítica por la mala campaña -«nos hemos equivocado, y a veces de forma grave», reconoció-, pero después aludió a una serie de cuestiones 'heredadas' de sus antecesores en Ibaigane que habrían lastrado al Athletic, tanto en su vertiente técnica como económica. Lamikiz estableció finalmente una balanza imaginaria en la que el peso de las luces -saneamiento de las cuentas, renovación de jugadores, nuevo contrato de televisión y el fichaje de Aduriz, entre otras- superaría con creces a la de las sombras -mal diseño de la pretemporada y el 'caso Zubiaurre'-. «La solvencia del club está garantizada para los próximos cinco años», proclamó.
A tenor de lo manifestado por el abogado de Busturia, los dirigentes del club se encontraron un tanto maniatados por decisiones ajenas cuando ganaron las elecciones y tomaron las riendas del equipo, en septiembre de 2004. El primer asunto problemático fue la deuda de nueve millones de euros que el Athletic debía a Hacienda, pero a él se unieron después otras dificultades que afectaron al ámbito de la gestión. En referencia a la directiva presidida por Ignacio Ugartetxe -al que nunca citó-, Fernando Lamikiz aseguró que cuando llegó al 'cargo' no existía relación alguna entre el Athletic y las instituciones y tampoco entre los dirigentes y los jugadores. Además, añadió, las pérdidas eran ya millonarias y las renovaciones de varios futbolistas importantes de la plantilla, una responsabilidad directa del ex director deportivo Andoni Zubizarreta, estaban todavía en el aire.
Como ejemplo de este supuesto desbarajuste, el presidente mencionó el caso de Llorente, un futbolista «de gran proyección» que hace dos años estaba «libre» para marcharse al equipo que quisiera y al que incluso se debían varias mensualidades. Zubizarreta, cuyo contrato establecía una indemnización de 1,8 millones en caso de despido, no entraba en los planes de Lamikiz y se tuvo que negociar su salida del 'staff' técnico. Pero el ataque más directo del máximo mandatario del Athletic a Zubizarreta se produjo cuando habló del fichaje en diciembre de Aritz Aduriz, un delantero que, subrayó, «se tuvo que marchar» en su momento al Burgos porque desde su club no se le encontró un equipo para ir en calidad de cedido. «Cobraba (Zubizarreta) un millón de euros al año y no le pudo buscar un equipo a Aduriz para que fuera como cedido», censuró.
Las instituciones
José Luis Mendilibar fue la apuesta de la nueva junta directiva después de que, según Lamikiz, Ernesto Valverde «rechazara» una oferta en firme. El proyecto no cuajó y el técnico de Zaldibar fue destituido en la décima jornada, cuando el Athletic sólo había sumado seis puntos. «Fue uno de los momentos más duros del mandato, pero estoy convencido de que Mendilibar será un gran entrenador», afirmó el presidente. El ex preparador del Eibar sólo tuvo una semana para coordinar la pretemporada y encarar los partidos de la Intertoto, uno de los aspectos en los que Lamikiz sí entonó el 'mea culpa' sin rodeos. Incluso dijo compartir las críticas reflexiones en este sentido realizadas por Ismael Urzaiz.
Tras explicar la salida de Ezquerro y la venta de Asier del Horno, y admitir en parte que el puesto del gallartino en el lateral izquierdo quedó un tanto huérfano durante cierto tiempo, el máximo dirigente de Ibaigane se centró en las relaciones del Athletic con el Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno vasco. Según su criterio, el abismo entre el club y esas instituciones hace dos años era insalvable, una situación que convertía en «casi imposible» el diseño y la construcción del nuevo campo. Ahora, subrayó, esa sima ha desaparecido y la colaboración es muy estrecha. «Las relaciones son exquisitas y, si no hubiésemos aprovechado la oportunidad, la construcción del nuevo estadio habría sido muy complicada, porque no hay suelo disponible. Además, queríamos que estuviera en el entorno de San Mamés», subrayó.
La argumentación de su extensa descripción de la mitad de la 'legislatura' siguió muchas veces el mismo patrón: dibujar un panorama negro del pasado reciente para colorearlo al hablar del presente y el futuro. «El anterior contrato de televisión -declaró- era de once millones de euros, pero sin incluir la UEFA. Era curioso porque, si no nos clasificábamos para la Champions, recibíamos once millones pero, si lo hacíamos, sólo recibíamos ocho. Ahora hemos conseguido una media de 18 millones por los derechos». Especialmente duro fue cuando habló, también sin citar el nombre, del ex gerente Pedro Manzanedo, quien «debía recibir indemnización aun en el caso de que él mismo dejara de prestar sus servicios al Athletic».
Momentos difíciles
Después de una temporada aciaga en la que «todos hemos sufrido muchísimo», Lamikiz cree que ha llegado el momento de firmar la paz social para que el Athletic afronte la próxima campaña con tranquilidad y para que haya «buen rollito». En este contexto, trató de suavizar su alocución al mostrarse convencido de que «todas las directivas» han intentado hacer lo mejor para el equipo, aunque se hayan producido errores. Y añadió que los actuales gestores no han querido mirar «debajo de las alfombras» para valorar el trabajo que se había hecho hasta su llegada en Lezama y en Ibaigane. «No podemos vivir en guerras de banderizos», explicó gráficamente.
«El Athletic requiere de unidad», resaltó el máximo mandatario del club, quien agregó que esta temporada le ha servido «para aprender de los momentos difíciles» y para superar situaciones muy comprometidas. «Lo bueno del fútbol -concluyó el presidente- es que siempre se puede poner el marcador a cero».