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Miércoles, 24 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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El Gobierno vasco compara al presidente con Guerra por no aceptar que decidirán los vascos
Cree que el referendo de Montenegro certifica que ese derecho es aplicable en Europa
El Gobierno vasco compara al presidente con Guerra por no aceptar que decidirán los vascos
AZKARATE criticó el discurso de Zapatero. / J. RODRÍGUEZ
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El Gobierno vasco continúa molesto con la repercusión que se ha concedido al discurso pronunciado el domingo en Barakaldo por José Luis Rodríguez Zapatero, en el que el Ejecutivo de Ibarretxe sigue sin encontrar «grandes novedades» tal y como anticipó un portavoz de Ajuria Enea la misma tarde del mitin. Ayer, la portavoz del Ejecutivo, Miren Azkarate, incidió en que el presidente se limitó a «confirmar lo que se sabía de antemano» -que dará en junio el primer paso para abrir el diálogo con ETA-, pero añadió a esa valoración otra con carga crítica sobre su postura ante la normalización política. Azkarate comparó a Zapatero con Alfonso Guerra y le acusó de sostener, con «otro tono y otras palabras», lo mismo que él: que los vascos sólo podrán determinar su futuro a partir de lo que «previamente se haya decidido en Madrid».

Convencido de que la clave para resolver el conflicto político de Euskadi pasa por el reconocimiento de su capacidad para fijar qué relación quiere mantener con España, el tripartito encontró dos motivos para incidir en su reivindicación: la intervención de Zapatero y el referéndum, avalado por la UE, para la independencia de la república balcánica de Montenegro. El domingo, el líder del PSOE avaló el diálogo político en Euskadi y aseguró que los vascos decidirán su futuro pero siempre dentro de la ley y el entramado constitucional. A ojos del Ejecutivo vasco, eso viene a coincidir con los planteamientos de Guerra, convertido en objetivo predilecto de crítica por parte del tripartito después de que se congratulara de haberse «cepillado» el 'plan Ibarretxe'.

Azkarate no empleó ayer ese término, pero sí equiparó las palabras de Zapatero y las del histórico dirigente del PSOE porque no admiten que sean los vascos, exclusivamente, los que determinen su futuro político. «Saben perfectamente que este Gobierno no está de acuerdo», advirtió la portavoz, quien sólo se refirió al pleno de verificación del alto el fuego en el Congreso para constatar que la decisión sobre su formato corresponde al presidente. El PNV ha demorado a hoy su reacción, aunque Íñigo Urkullu corroboró en Euskadi Irratia que Zapatero no dijo «nada nuevo» y lamentó su falta de «compromisos» más allá de «colmarnos de palabras bonitas»

Invitación a Montenegro

El segundo argumento en que se basó el Ejecutivo vasco para sus exigencias tiene que ver con el referéndum por el que Montenegro se desanexionará de Serbia. El tripartito, que ha desplazado al país una delegación oficial y que ha invitado a los responsables montenegrinos a visitar Euskadi para conocer su autogobierno, cree que lo ocurrido certifica que en la UE pueden celebrarse consultas de autodeterminación y que eso contraviene a quienes sostienen -como el propio Zapatero- que sólo son aplicables en territorios coloniales. Ibarretxe y sus consejeros aprobaron una declaración en la que dan por probado que los problemas de «índole política» deben resolverse por vías democráticas y «dando la palabra al pueblo», lo que constituye «un derecho».

Azkarate recalcó que el Gobierno no busca comparar a Euskadi con Montenegro y señaló que serán las fuerzas vascas las que deberán buscar un acuerdo, según señaló «lo más amplio posible». La portavoz atribuyó «nerviosismo» a los socialistas y acusó al responsable de Política Exterior de la UE, Javier Solana, de mentir por tildar de «'delirium tremens'» que sea posible trasladar a España la experiencia de Montenegro. Azkarate insistió en que lo es en Europa y pidió a Solana y al PSOE que digan «claramente» que no van a dar esa oportunidad a la sociedad vasca. El PSE replicó negando que se respete la voluntad de los vascos con una consulta contra la legalidad.



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