El alcalde, Alfonso Alonso, anunció hace siete meses un acuerdo con los taxistas de la ciudad para incrementar en 20 unidades el número de vehículos de este servicio público. Ninguno de estos nuevos automóviles ha salido aún a la calle y la previsión es que no lo hagan hasta «finales de año o comienzos de 2007», según indicaron ayer fuentes municipales.
Los servicios técnicos tienen intención de convocar «en unas dos semanas» el proceso público que regirá la entrega de las nuevas licencias, que elevarán de 174 a 194 los coches existentes en la actualidad. Las autorizaciones, que se darán por sorteo si existen más peticiones que permisos en liza, se cotizarán a un precio fijo de 150.000 euros cada una, lo que permitirá al Ayuntamiento embolsarse 3 millones de euros. Serán, por tanto, un poco más caras que las entregadas en 2002 -la última ampliación-, cuando se permitió a los interesados ofertar entre 60.000 y 120.000 euros por cada licencia vitalicia.
«Es un trámite administrativo muy largo», admitieron ayer fuentes municipales. Los servicios técnicos del área de Tráfico ya tienen experiencia en este sentido. En el anterior proceso, una buena parte de los automóviles tardó más de medio año en poder acudir a las paradas y comenzar a hacer carreras. Seis meses después de la adjudicación de los permisos, sólo nueve de los 17 beneficiarios trabajaban con normalidad. El largo proceso burocrático obligatorio en el Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno vasco «tiene la culpa», según medios de la Corporación.
36 más el próximo año
La ampliación dará preferencia a los dos asalariados que conducen en la actualidad taxis en Vitoria. Se trata de trabajadores sin licencia propia, que están a los mandos de un vehículo cuyo permiso de circulación recae en terceros a cambio de una nómina, lo que se autoriza en determinados supuestos, como en el caso de las viudas de los conductores. Un reciente informe avala esta preferencia, que también se ejecutó hace cuatro años en el anterior proceso de adjudicación. «Si quieren obtener la autorización, podrán saltarse el sorteo y conseguirla directamente», explicaron los técnicos municipales.
La ampliación de la flota no logrará, sin embargo, que Vitoria abandone el título de ciudad con menos taxis de su entorno. La Corporación manifestó su voluntad de proceder a una nueva ampliación en 2007, para alcanzar la proporción de un vehículo por cada mil habitantes, un ratio que se supera en las capitales del entorno. Para ello será necesario sacar a concurso otras 36 en el primer semestre del próximo año.