Como los perros de caza que acosan ferozmente a un jabalí herido, hasta cuatro buques ingleses rodearon durante horas al 'Santísima Trinidad'. A cañonazo limpio le desarbolaron, causándole más de 200 bajas. Los británicos no dieron tregua a los españoles hasta que el capitán de la escuadra franco-hispana, Baltasar Hidalgo de Cisneros, arrió la bandera, firmando así la capitulación del mayor barco de guerra de la época. Sucedió en 1805, durante la cruenta batalla de Trafalgar. Tras ser capturado, el imponente navío de línea terminó hundiéndose a 30 millas al sur de Cádiz por los graves daños sufridos.