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Sábado, 27 de mayo de 2006
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Chirac provoca un nuevo revuelo político al indultar a un amigo condenado por corrupción
El presidente francés justifica el perdón a Gut Drut por un título de campeón olímpico logrado hace treinta años
Chirac provoca un nuevo revuelo político al indultar a un amigo condenado por corrupción
Chirac observa cómo el presidente brasileño, Lula da Silva, bebe una 'caipirinha' durante una cena oficial en Brasilia. / REUTERS
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En pleno escándalo Clearstream, que además del uso con fines personales de los servicios secretos le atribuye una cuenta secreta con 45 millones de euros en Japón, Jacques Chirac ha provocado un nuevo revuelo político con una demostración palmaria de compadreo. El presidente francés ha amnistiado a su amigo íntimo y compañero de partido Guy Drut, de una de cuyas hijas es padrino, de una condena por corrupción en el mayor caso de financiación política en la región de París mediante sobornos en obras públicas.

El perdón a Drut, que le posibilitará recuperar su cargo en el Comité Olímpico Internacional (COI), fue adoptado en virtud de una ley de 2002 que permite aplicar la medida de gracia presidencial a personas que se hayan distinguido en el terreno deportivo, entre otros. El beneficiario ganó la medalla de oro en los Juegos de Montreal, disputados hace 30 años, en la prueba de 110 metros vallas. Ahora Chirac le ha eliminado el obstáculo que entorpecía su carrera institucional en el olimpismo.

Sujeto al impuesto sobre el patrimonio y con elevados ingresos como alcalde y diputado, el compadre de Chirac fue condenado en octubre por haber percibido en veinte meses 118.000 euros de una constructora en la que no tenía despacho ni teléfono. El empleo ficticio le había sido conseguido en 1990 por mediación de la Alcaldía de París, entonces ocupada por Chirac. En el juicio, explicó que hacía «teletrabajo» y que era «una especie de llave para abrir puertas».

Quince meses de prisión

El Tribunal Correccional de París, que no apreció el desparpajo del protegido del presidente, le impuso una pena de quince meses de prisión, con dispensa de cumplimiento, por receptación de malversación de fondos privados. También fue multado con 50.000 euros, suma que ya ha abonado, según informó el Ministerio de Justicia. El ex campeón olímpico, que no recurrió la sentencia, tenía que comunicar antes de finales de mes al COI el resultado de su petición de amnistía para reincorporarse a su comité ejecutivo.

La decisión del jefe del Estado ha provocado fuertes críticas en la oposición de izquierdas, así como en la magistratura y en algunos sectores del centro-derecha. «Le Pen (extrema derecha) puede estar tranquilo pues Chirac trabaja a su favor», denunció el ecologista Noël Mamère, quien reprochó a Chirac de actuar como «príncipe de una república bananera» y aplicar una justicia de doble rasero en función de sus amistades.

El socialista Arnaud Montebourg ha acusado al presidente de «organizar la impunidad de sus amigos y la suya propia», en alusión al blindaje por su función ante las causas judiciales de corrupción en las que ha aparecido su nombre. Desde la derecha extrema, el soberanista Philippe de Villiers arremetió contra la «auto-amnistía de una clase política corrompida que, cuando no roban juntos, se protegen juntos».



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