Mariano Rajoy invitó ayer a los catalanes a acudir el 18 de junio a las urnas para rechazar el nuevo Estatuto de Autonomía. Una mayoría de 'noes' en el referéndum supondría «el triunfo de lo moderno, de lo nuevo, el triunfo de la rebeldía y de los que no están siempre al lado de los que lo deciden todo», defendió el líder del PP en una comida-coloquio organizada en Sitges por el Círculo de Economía con motivo de sus vigésimo segundas jornadas.
El presidente del partido opositor, a quien acompañó en su cita con los empresarios el líder de la formación conservadora en Cataluña, Josep Piqué, hizo frente en su discurso a los que sostienen que el 'no' es un voto contra Cataluña. Muy al contrario, en su opinión es un voto por «la libertad, el sentido común, el consenso y la esperanza». Un voto, mantuvo, en defensa de los intereses de los catalanes frente a sus actuales gobernantes y frente a un Estatuto que Rajoy considera enormemente negativo para los agentes económicos y al que achacó un trasnochado «intervencionismo económico». «No me gusta que se impongan un modelo de sociedad y normas intervencionistas», subrayó el dirigente popular, que apostó en cambio por prestar más atención «a las prioridades reales de la gente».
Rajoy pidió a los votantes que cuando acudan a votar miren, además del «contenido» de la Carta autonómica, «la autoridad moral y la responsabilidad de los que lo defienden». En este sentido, indicó que «todo empezó con un acuerdo que se hizo contra el PP», en alusión al Pacto del Tinell.
Asimismo, acusó a Rodríguez Zapatero de buscar con su política «el debilitamiento del Estado, lisa y llanamente», y de tratar de impulsar en España un Estado «imposible». «Hay cosas que no se deben abrir si uno no sabe exactamente a dónde le pueden llevar», sostuvo el líder popular al reprochar al jefe del Ejecutivo su decisión de «abrir un proceso de reformas constitucionales y estatutarias».
Modificar la campaña
Rajoy se adelantó con estas declaraciones a la apertura del periodo oficial de campaña -el 2 de junio próximo-, en la que la Generalitat se verá obligada a modificar su mensaje institucional. La Junta Electoral Central (JEC) reclamó neutralidad el pasado miércoles al Gobierno catalán, y consideró que llamar al voto, como pretendía el Ejecutivo autonómico, es contrario a este principio. Fuentes de la Presidencia confirmaron que la Generalitat recurrirá el lunes la decisión ante el Tribunal Supremo.
Antes de que se hiciera este anuncio, el consejero de Relaciones Institucionales, Joan Saura, había asegurado que la Generalitat «acatará» el fallo de la JEC, pese a estimar que «va en contra del sentido común». «Es incomprensible que en un referéndum el Gobierno que convoca no pueda fomentar la participación», se lamentó. En todo caso, Saura dijo que el Govern rehará la campaña. «Fundamentalmente -precisó-, lo que tendremos que hacer es quitar todo aquello que diga 'Vota' de las banderolas».
A ERC no le basta. El portavoz republicano en el Parlament, Joan Ridao, considera que la campaña institucional para el referéndum no necesita «pequeña cirugía, sino cirugía de guerra». Así, aunque admitió que «se puede discutir» la decisión de la JEC de prohibir a la Generalitat llamar a la participación, destacó que lo que hay que hacer es «amputar» frases de personajes famosos favorables al Estatut, y a través de los cuales el Eje- cutivo «pide descaradamente el 'sí'». ERC presentó ayer una nueva denuncia ante la Junta contra la radiotelevisión autonómica por «vulnerar el principio de neutralidad».