El Tribunal Supremo británico decretó ayer la extradición de Farid Hilali a España descartando en una argumentada sentencia todas las alegaciones de la defensa sobre posibles abusos de derechos humanos contra personas árabes como consecuencia del clima de persecución del terrorismo.
El juez Scott Baker, que redactó la sentencia, afirma que no hay precedentes de personas extraditadas a España que hayan denunciado ser víctimas de torturas y «no existe ninguna razón en nuestro juicio por la que los tribunales españoles no puedan, o aún menos no quieran, proteger los derechos» de Hilali.
La defensa del marroquí, acusado por la Audiencia Nacional de participar en una trama para perpetrar los atentados terroristas del 11-S, ha presentado a los tribunales británicos informes de abogados españoles o de la organización Human Rights Watch en los que se advierte sobre posibles abusos.
El Supremo británico los analiza, resaltando la seriedad del argumento, pero los descarta. En el caso de la incomunicación del detenido -escenario de posibles torturas-, porque no se aplica en extradiciones. En el de la práctica del secreto de sumario, porque no se aplica en este caso.
Abu Dahdah
Ésta es la segunda sentencia favorable a la justicia española en el Tribunal Supremo británico, que tiene tres casos procedentes de recursos de los tribunales inferiores. Ahora, la defensa de Hilali tendrá que considerar si recurre y lleva el caso al máximo tribunal de apelación, el de los Lores.
Su más sólido argumento para el recurso es que el fiscal de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo español ha recomendado que se dé el visto bueno al recurso de los sentenciados en el sumario por la conspiración del 11-S. Según el mismo fiscal, las pruebas son muy débiles y la sentencia está infundada.
Hilali está acusado de conversar telefónicamente con Abu Dahdah sobre el 'sector de aviación'. Esas referencias fueron relacionadas con el 11-S por el juez instructor, Baltasar Garzón. Ahora, el fiscal del Supremo las rechaza y la defensa de Hilali recuerda que las autoridades de Estados Unidos no se han interesado por el caso.
La defensa de Hilali desea una rápida decisión del Tribunal Supremo español sobre el recurso de Abu Dahdah para al menos quitarle cargos al acusado. Y, mientras tanto, este trámite, cursado por la Orden Europea de Extradición, que pretendía resolver los casos en un máximo de sesenta días, avanza ya hacia su tercer año.