Los vecinos de Ugarte reclaman al Ayuntamiento la construcción de una rotonda que resuelva los problemas de tráfico que se generan junto a la iglesia, donde confluyen los barrios de Isasi y el Manzanal con la carretera que conduce a Okondo y al centro de Llodio. «Hace años, esto era un camino, cuando Ugarte no tenía mas que caseríos, pero ahora se han construido muchas casas y ya no sirve», explicó Charo Díaz de Lezama, dueña de un establecimiento de la zona.
Los residentes están además preocupados por la seguridad, ya que aseguran que los semáforos de salida de Isasi y el de la carretera «están mal coordinados y permiten el paso de coche y peatones a la vez. Un día va a haber una desgracia», indicó la mujer. Otra vecina, Begoña Rivera, corroboró sus palabras. «Es muy peligroso pasar por aquí y un día de estos va a haber un atropello».
El Ayuntamiento tiene en cartera desde hace al menos quince años un proyecto para derribar la conocida como 'casa de Españica', lo que permitiría construir la rotonda y un bloque de pisos y evitaría todos los problemas de tráfico que se generan en el barrio. Pero el asunto sigue parado desde entonces. Los afectados entienden que los intereses Ugarte deben prevalecer sobre los económicos y esperan que se resuelva esta situación.
En ese sentido, los ediles del PSE en Llodio han reclamado el «derribo urgente de la casa para que se adecente la zona». «No entendemos la tardanza de Menoyo en recalificar el terreno para hacer viviendas y un mejor acceso para los vehículos», indicó el portavoz del grupo, Ángel Unzaga.
El edil recordó que los residentes de la casas se encuentran en una situación de precariedad «porque no pueden hacer reformas y tampoco hay un acuerdo para que se vayan y hay personas muy mayores en esa casa».
Los vecinos, por su parte, afirmas que la medida resolvería muchos problemas, incluidos los que apuntó Miguel Vicente, residente en Isasi, que señaló que «hay una cuesta muy pronunciada en la salida y a veces, puede irse el coche hacia la iglesia». Otra queja es que los alrededores están muy sucios. «Tenemos ratas enormes», apuntó una de las vecinas, mientras señalaba hacia una pila de residuos.