El dinero del Gobierno central para el Auditorio de Vitoria se acabará gastando en otra ciudad. El alcalde, Alfonso Alonso, ha reembolsado en fechas recientes al Gabinete Zapatero la última aportación estatal para el Palacio de la Música de La Senda, ante la evidencia de que las controversias políticas en el Ayuntamiento han dejado en punto muerto todo lo relacionado con esta infraestructura.
La resolución que da trámite a la devolución del dinero está firmada por el concejal de Hacienda, Javier Maroto, el pasado 12 de mayo. A través de esta formalidad, el Consistorio vitoriano reembolsa a las arcas estatales 1.498.860 euros. Es decir, Alonso reintegra la cantidad que el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem) había entregado a la capital alavesa doce meses atrás. Y es que pasado ese tiempo, y sin facturas que acrediten el gasto, el Ayuntamiento se ha visto obligado a decir adiós al millón y medio de euros. El Inaem lo destinará a alguno de los otros proyectos que cofinancia en el resto de capitales.
No es la primera vez que se produce esta situación. El Ministerio de Cultura, que se implicó en el plan cuando estaba en manos populares, ha entregado en los últimos cuatro años cerca de 4,5 millones de euros al Ayuntamiento de Vitoria, en pagos de 328.000 euros, 1,2 millones y dos más de 1,5 millones cada uno. Mientras tanto, otras instituciones como el Gobierno vasco también han efectuado transferencias por 700.000 euros para los primeros gastos del plan.
Con el dinero estatal, el Consistorio abonó los honorarios del arquitecto seleccionado por concurso, Juan Navarro Baldeweg, contrató a una empresa consultora para coordinar los trabajos y afrontó los diversos gastos originados en torno al proyecto. Aun así, los problemas políticos a los que se enfrenta el Auditorio de La Senda desde finales de 2003 motivaron la relantización de las inversiones. En 2004, el Ayuntamiento ya tuvo que devolver 70.000 euros no gastados. En 2005, reembolsó 1,5 millones. Este último año ha ocurrido lo mismo.
Críticas a la oposición
El Auditorio se encuentra en punto muerto desde el pasado mes de abril, cuando PP y PSE -que apuesta junto con el PNV por un palacio de congresos en Lakua- cerraron la puerta a cualquier acuerdo durante esta legislatura.
Maroto valoró ayer con dureza la postura de nacionalistas y socialistas. «Hemos visto cómo se quitan la palabra para ver quién es el más paralizador, quién bloquea más», dijo, en alusión al «extraño» debate surgido la víspera en la comisión de Urbanismo. En él, PSE y PNV se acusaron mutuamente de facilitar el proyecto de Alonso al aprobar los peneuvistas un cambio urbanístico en la parcela. El teniente de alcalde popular anunció que, en esta tesitura, usará «todas las herramientas» que pone en su mano la ley para impulsar proyectos «por nuestra cuenta».