A mediodía del próximo doce de agosto, la iglesia de Santa María de Amurrio inaugurará un carrillón de dos mil kilos de peso, con veinticinco campanas, que se están fundiendo durante estos días en la fábrica de los Hermanos Portilla, en Santander, los mismos que el año pasado hicieron la campana que ahora está colocada en la iglesia de Murga después de fundirla a los pies de la iglesia de Amurrio.
El carrillón se va a colocar en la zona de arcos de la torre, a veinticuatro metros de altura. Algunas de las campanas alcanzan los 285 kilos de peso, según explicó ayer, el promotor de la idea, José Luis Albizua. «Se va a tocar con un teclado similar al de un piano y llevará un ordenador con quinientas melodías diferentes», aseguró Albizua. De la parte musical del ingenio se está encargando el profesor del conservatorio de Amurrio, Felipe Aiz.
«Queremos que el carrillón esté vivo», aseguró Albizua. Por eso, está previsto que todos los días, a mediodía y hacia las siete u ocho de la tarde, el carrillón interprete una melodía. Lo mismo ocurrirá en Navidades, con los villancicos. Este sistema permitirá una amplia variedad de piezas, desde clásicas hasta la marcha nupcial en el caso de una boda o el 'Agur jaunak' si se celebra un funeral.
Suscripción popular
El presupuesto asciende a casi 60.000 euros, que han sido sufragados por empresas de Amurrio, el Ayuntamiento y la Diputación. «Queremos que sea del pueblo», aseguró Albizua.
Los actos comenzarán el 29 y 30 de julio, con una exposición de las veinticinco campanas que se van a colocar en el pórtico de la iglesia. Junto a ellas se expondrá la placa que recogerá el nombre de todos los donantes y que también se colocará en la parte superior de la torre, con la ayuda de una grúa de treinta metros.
El día 12 de agosto el programa incluirá un concierto del carrillón con una banda de música de media hora. Después ejecutará los toques tradicionales de repique y volteo para terminar con otra media hora de concierto.