Pocos le vieron con sus propios ojos, pero la noticia de su presencia en el funeral corrió de boca en boca como la pólvora. Julio Iglesias y su compañera, Miranda, entraron por un acceso lateral al Santuario de la Virgen de Regla para ocupar, en su interior, un discreto banco alejado de la primera fila. Igual pauta siguieron Isabel Pantoja, que veló a su compañera toda la noche, Julián Muñoz y los también artistas Chiquetete, Charo Reina y María José Samaniego.
Muchos quisieron destacar la humanidad de Rocío Jurado, como el presidente del PP en Andalucía, Javier Arenas. «Siempre que me pidió algo no era para ella, sino para la gente», recordó. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, el presidente de la Junta, Manuel Chaves, entre otras autoridades políticas, se entremezclaron con toreros, como Enrique Ponce, que acudió enlutado, al igual que su esposa, Paloma Cuevas; y bailarines. Entre otros, Farruquito, para quien la Jurado fue «mejor persona que artista. Me vio bailar con 8 años y lloró», evocó.
Los modistos Vitorio y Lucchino, el ganadero Victorino Valencia y el compositor Manuel Alejandro, autor de las canciones de la chipionera, también quisieron acompañar a la artista en su último viaje.