Estados Unidos advirtió ayer a Irán de que no tiene mucho tiempo para responder al paquete de incentivos que el jueves acordaron los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Alemania para disuadir al Gobierno de Teherán a que abandone su programa nuclear, sugiriendo que la «ventana de oportunidad» podría cerrarse próximamente y ser sustituida por sanciones.
«Realmente tiene que ser en un plazo de semanas», afirmó la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, en declaraciones a la cadena NBC y en referencia al paquete de incentivos acordado , cuyo contenido se desconoce por el momento. Además, Rice sugirió que estaría dispuesta a reunirse con su homólogo persa, Manuchehr Mottaki, si el régimen de los ayatolás accede a suspender la actividad que podría utilizarse para fabricar armas atómicas y a negociar los detalles del acuerdo.
Los seis países acordaron en Viena que si Irán rechaza los incentivos propuestos y decide mantener sus actividades de enriquecimiento de uranio el Consejo de Seguridad de la ONU podría imponer castigos. En la breve declaración emitida el jueves no se mencionan sanciones económicas y «en ningún caso» se recurrirá al uso de la fuerza militar, declaró ayer Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia.
«Cuestión de días»
La oferta formal de conversaciones se espera que la hagan Francia, Reino Unido y Alemania, los tres países que han conversado con Irán en los últimos años. Un responsable del Departamento de Estado norteamericano aseveró que espera que Teherán sea invitado a comenzar las negociaciones «en cuestión de días». Rusia y China también podrían sumarse a cualquier futuro diálogo.
Las declaraciones de Rice contrastan con las realizadas por Lavrov, que afirmó también que Teherán «no se enfrenta a una fecha límite para responder a la propuesta de los seis países», si bien dijo que espera que se manifieste en un plazo de pocas semanas.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, no hizo ayer ninguna alusión a la reunión de Viena e insistió en el derecho de su país a la energía atómica. Se reunió en Teherán con el secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica, Ekmeleddin Ihsanoglu, y repitió las tesis conocidas de su Gobierno: «Occidente intenta privar a Irán de la tecnología atómica y existe un doble rasero a la hora de considerar el acceso de unos u otros países».
«No hay nada que indique nuestra no cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica», recordó, y comparó la situación con la de países que «hacen acopio de armas nucleares y que ni siquiera han firmado el Tratado de No Proliferación. Ésos nos quieren privar de nuestros derechos». Aunque no lo mencionó, el presidente se refería a Israel, estado que no ha firmado el TNP y al que se considera único poseedor de armas atómicas en Oriente Próximo.
«Las presiones de unos cuantos países occidentales para privarnos de nuestros derechos serán en vano. Ahora se nos abre una nueva oportunidad para estrechar los lazos con los estados musulmanes», añadió el presidente.