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Sábado, 3 de junio de 2006
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POLÍTICA
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PSE y PP cruzan duros reproches en el Parlamento vasco por el proceso de paz
Los populares critican el «precio político» que se va a pagar y los socialistas les tachan de «carroñeros»
PSE y PP cruzan duros reproches en el Parlamento vasco por el proceso de paz
PSE-EE. De izquierda a derecha, Pastor, Ares, López y Eguiguren. / EFE
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Socialistas y populares trasladaron ayer al Parlamento vasco las profundas diferencias que les separan a la hora de abordar el fin del terrorismo. Los continuos reproches que el PSE-EE y el PP vienen lanzándose con especial virulencia desde hace meses, y que han arreciado a partir de que Patxi López anunciase el martes su intención de reunirse con Batasuna, se escenificaron en un pleno bronco, con escasas argumentaciones y numerosos insultos.

El hecho de que en el orden del día no figurara ningún punto que de manera concreta se refiriese al proceso de paz no fue obstáculo para que las distintas formaciones emplearan los apartados que de manera colateral lo tocaban para arremeter contra sus adversarios. Un debate cuyos principales protagonistas fueron Carlos Urquijo y María San Gil, por el PP; José Antonio Pastor, por el PSE-EE, Nekane Erauskin, de EHAK; y el lehendakari, Juan José Ibarretxe.

Los primeros reproches llegaron con una iniciativa presentada por la representante de la izquierda abertzale. Erauskin pidió el apoyo del Parlamento -algo que finalmente no logró- ante las supuestas escuchas telefónicas a las que, según afirmó, está sometido su grupo por parte del juez Fernando Grande-Marlaska. Durante su alocución -en la que admitió no tener pruebas de este espionaje- puso en duda la legitimidad del Estado español y lo calificó como «hijo del franquismo».

Minutos después, Carlos Urquijo subía al estrado y definía a EHAK como un partido «totalitario» y un «muñeco en manos de ETA para servir a sus bastardos intereses». «Tenemos la convicción de que ustedes son Batasuna y Batasuna es ETA», añadió el parlamentario del PP, quien también se dirigió a las filas del PSE-EE. Lamentó la «traición del PSOE» a la democracia, denunció el «precio político» que se va a pagar «para comprar nuestra libertad» y calificó al PP como el «único dique de contención ante el cúmulo de despropósitos de Zapatero».

«Preguerra civil»

La respuesta de los representantes socialistas y de EHAK no se hizo esperar. Erauskin tomó la palabra y agregó: «No hablo con un heredero de Franco y un fascista». José Antonio Pastor se explayó más. Primero acusó a los populares de «carroñerismo político», y en una segunda intervención se mostró «indignado y asqueado» por la postura del PP. El portavoz del PSE-EE no se quedó ahí. Afirmó que si los líderes de este partido hubiesen estado en la Transición, en la actualidad se viviría un clima de «preguerra y de guerra civil» y que los populares representan lo «más casposo y negro de la derecha». Mientras las protestas provenientes de los escaños del PP arreciaban, Pastor les vaticinó que el «proceso de paz va a salir a pesar de ustedes».

Posteriormente, la polémica se reabrió durante una interpelación de María San Gil a Ibarretxe en la que se le preguntaba al lehendakari si respetará la legalidad. La líder del PP -quien sostuvo que desde que ETA decretó el alto el fuego una veintena de empresarios vascos y navarros han recibido cartas de extorsión y que la banda ha recaudado 72.000 euros mediante bonos-, dirigió las principales críticas al jefe del Gobierno vasco, pero también guardó parte de su intervención para el PSE y el «precio político» por la paz. Y advirtió: «Con terroristas no nos vamos a sentar; no se nos olvida quien es Otegi».

Por su parte, Ibarretxe dijo que «no se podrá imponer la decisión de las Cortes Generales a la que adopte este Parlamento». Además, en respuesta a Rodolfo Ares, no aclaró cuándo se va a poner en marcha el Observatorio de Derechos Humanos, aunque admitió que se creará con consenso.



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