En junio de 1987 Roberto Manrique era carnicero en el Hipercor de Barcelona. Hoy es el vicepresidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), escindida de la AVT. De la masacre, la peor de las perpetradas por ETA en su historia, salió con quemaduras en el 30% de su cuerpo y con un espíritu combativo que le llevó a encabezar la 'rebelión' de ex delegados autonómicos de la AVT contra su actual presidente, Francisco José Alcaraz.
-Siempre se ha mostrado muy crítico con la AVT por inmiscuirse en política. Pero no les habrá resultado sencillo sustraerse tampoco a ustedes con la que ha caído en estos meses de Estatut.
-Nuestra labor es social, no de opinión. He recibido muchas llamadas de periodistas para opinar, por ejemplo, de los cambios en las consellerías, pero prefiero no hacerlo. Nuestra relación es fluida con todos los partidos porque, por suerte, aquí todos están en la órbita democrática. Si, por ejemplo, hay que tramitar ayudas médicas habrá que hablar con el conseller correspondiente. Nunca voy a anteponer mi idea política al bienestar general de las víctimas.
-Sugiere entonces que otros lo hacen
-Mire, hubo víctimas en Cataluña que se dieron de baja de la AVT cuando Alcaraz comparó el que nos reuniéramos con algunos políticos nacionalistas con judíos que colaborasen con los nazis.
-En Cataluña, ¿se sienten suficientemente amparados por los poderes públicos?
-Evidentemente. Cuando en 2003 entran Alcaraz y los Portero en la AVT nos quitan el gabinete jurídico, el psicológico , no pagaban ni el teléfono. Y es entonces cuando 186 víctimas decidimos por unanimidad en asamblea desvincularnos y fundar ACVOT, que se crea básicamente ante la inoperancia de la AVT con las víctimas en Cataluña. El primer paso fue ir a ver a todos los políticos catalanes. Un día se nos presentó Montserrat Tura (consellera de Interior) en el despacho para ver cómo trabajábamos. A los pocos meses nos llamaron para decirnos que nuestra solicitud de ayuda había quedado aprobada.
-¿Cómo recibieron la tregua parcial que ETA decretó en Cataluña?
-Lo dije en su momento: la tregua en Cataluña me pareció una estupidez, igual que me pareció vergonzosa y vomitiva la utilización política de aquel comunicado. Mientras los políticos no contemplen el terrorismo como un asunto de Estado no se solucionará.
-¿Y cree que Zapatero lo está abordando desde esa óptica?
-Nosotros no queremos marcar la línea política de nadie. El Parlamento español por mayoría ha dado permiso al Gobierno para hablar con ETA en unas circunstancias muy concretas. Como ACVOT sólo pedimos dos cosas: que antes de iniciar cualquier diálogo ETA entregue las armas y que los terroristas con atentados perpetrados a partir de 1995, es decir, con el nuevo Código Penal, no salgan de la cárcel hasta cumplir la condena íntegra.
-Cuando habla de entrega de armas, ¿se refiere a un gesto expreso?
-Que lo hagan como quieran pero que nos lo expliquen. Si admitieran que se han equivocado y han destrozado la vida a mucha gente ya sería un paso.
-Dice que se entienden civilizadamente con todos. ¿La famosa entrevista de Carod con ETA en Perpignan no alteró sus relaciones con ERC?
-Fue un tema puntual de este individuo. Pero de ahí a hacer un harakiri político contra alguien hay mucha diferencia. Nosotros nos limitamos a pedir ante la Fiscalía que se investigasen los hechos; otros lo aprovecharon para atacar no sólo a Carod, sino también a Cataluña y a las víctimas catalanas.