El Parador de Argómaniz cerrará sus puertas a finales de año para someterse a una reforma intregral de todas sus instalaciones. Los trabajos, que durarán más de un año, afectarán a las 53 habitaciones y a sus salones. Sólo se salvará el comedor, que únicamente verá cambiada su decoración. «Hay una parte del palacio, como el comedor, que no admite obras porque tiene vigas del siglo XVII que, como es lógico, no se pueden tocar. Afectará, en este caso, a la decoración», aseguró Nieves Montisi, directora del complejo hotelero.
Una de las grandes novedades que traerá consigo la mejora es la construcción de una piscina en una de las zonas que ahora ocupa el jardín. «Nos lo pide a voces, ya que tenemos una parte importante del jardín sin utilizar y se trata de un lugar precioso. Todos sabemos que en Vitoria una piscina se puede utilizar no más de 45 días al año, pero creemos que es importante contar con ella. Puede que sea climatizada, ya veremos», aseguró.
De hecho, la zona ajardinada situada frente a la entrada principal del complejo se suele utilizar en verano como terraza y para servir cócteles. «Tenemos los mejores jardines de Vitoria y no descartamos nada para sacarles provecho», enfatizó Montisi. Además, con la reforma, el edificio ganará en habitaciones, al acondicionar una de la salas, según la directora. «No sabemos cuántas serán, pero al final es muy fácil que se superen las 53 actuales», aseguró.
Los trabajos están previstos que comiencen en otoño, aunque la tramitación de los pertinentes permisos podría demorar el inicio de las obras hasta principios del próximo año. Eso sí, la remodelación obligará a cerrar las instalaciones durante un año, cuando se prevé que pueda volver a abrirse al público. «Ésas son nuestras estimaciones y lo que ahora se maneja en el proyecto», anunció.
Posible apertura gradual
Los responsables de las instalaciones barajan incluso que se reabra de forma gradual. «Igual, al principio salimos con menos capacidad, es decir, con menos habitaciones, pero siempre se hará con el cien por cien de los servicios al cliente disponibles», subrayó. La última reforma importante se llevó a cabo en 1999 y afectó a los baños.
El Parador de Argomániz tiene tres estrellas y lo es como tal desde 1978. Ocupa un fabuloso y coqueto palacio renacentista que perteneció a los Larrea, una familia alavesa muy influyente, uno de cuyos miembros llegó a ser ministro con Felipe IV, en el siglo XVII. Entre sus decorados, destaca su impresionante portada renacentista.
El edificio blasonado fue, además, convento de los Carmelitas Descalzos y la leyenda dice que sirvió para que Napoleón repusiera fuerzas durante la Guerra de la Independencia. En sus primeros tiempos sirvió de granero y en él se trillaban las mieses.
En su construcción, además de piedra de sillería, se usó madera procedente de los robles y encinas de las sierras de Urbasa y Entzia.