El tira y afloja entre derechos humanos, patentes y ayuda financiera mantuvo en vela a los negociadores de la Cumbre de Alto Nivel de la ONU sobre el Sida hasta las 3.30 de la madrugada de ayer. Cuando ya no se esperaba, se logró un documento de consenso en el que se reconoce la necesidad de triplicar la ayuda económica para detener la pandemia que se ha cobrado 25 millones de vidas en 25 años. «España, como el resto de la Unión Europea, hubiera deseado una declaración más ambiciosa en el ámbito de los derechos humanos -reconoció la ministra de Sanidad y Consumo Elena Salgado-. Sin embargo, somos conscientes de la necesidad de conseguir un consenso global para un problema global».
Una de las discrepancias giraba en torno a la protección de prostitutas y homosexuales, cuya simple existencia no es admitida por muchos de los países árabes y africanos que han firmado el documento. El Vaticano y Arabia Saudí hicieron equipo en esta lucha que buscaba también omitir la palabra «condones» y la distribución de jeringuillas limpias. Al final estos términos han triunfado, enmascarados entre los «grupos vulnerables», que incluyen a la mujer por la falta de control que tiene sobre su sexualidad.
«La ironía es que el matrimonio se ha convertido en un factor de riesgo para la mujer, que es infectada por su única pareja sexual, su marido», explicó el director de ONUSIDA, Peter Piot. La feminización del sida es una característica cada vez más clara cuyo combate «exige que las mujeres tengan mayores recursos, mejores leyes y una mayor representación en las instancias decisorias», pidió el secretario general de la ONU, Kofi Annan.
«Nueva dinámica»
Por eso, la propuesta estadounidense del llamado modelo ABC -por las siglas en inglés de abstinencia, fidelidad y condón- no soluciona el problema del continente africano, la región en la que viven tres cuartas partes de los 17 millones de mujeres infectadas que hay. Lo que sí puede detener el avance es el compromiso para lograr en 2010 acceso universal a los tratamientos retrovirales y las fórmulas que evitan que la madre traspase la enfermedad a su hijo. Para ese año, los países firmantes se han comprometido a aportar entre 20.000 y 23.000 millones de dólares, cifra que casi triplica los 8.300 que se le proporcionaron a ONUSIDA el año pasado, y deja muy atrás los 1.600 de 2001, cuando se celebró la Asamblea General extraordinaria sobre el sida que concienció al mundo.
La gran concesión de los países desarrollados ha sido reconocer que las patentes y los obstáculos comerciales no pueden frenar el acceso al tratamiento contra el sida, algo que tuvo varada la declaración hasta el último minuto. Los más afectados, Estados Unidos, Alemania y Japón, se han comprometido a negociar los precios y las licencias, «mientras se reconoce que la protección de la propiedad intelectual es importante para el desarrollo de nuevos medicamentos», dice el documento.
La cumbre que finalizó ayer ha reunido a 10 jefes de Estado y 80 ministros, ha permitido el lanzamiento del mayor informe sobre la epidemia que se haya publicado nunca, con la participación de 126 países, y supone «una nueva dinámica en cooperación internacional», evaluó Piot.