La marcha nocturna de Vitoria está de capa caída. La razón de esta lasitud está clara para hosteleros e incondicionales de la fiesta: los bares tienen que echar la persiana demasiado pronto. En concreto, a la una y media, salvo los primeros sábados de cada mes, cuando se prolonga dos horas más. Esta situación ha hecho que los dueños de establecimientos del Casco Viejo retomen con fuerza una vieja reivindicación y pidan de nuevo al Ayuntamiento que permita que sus locales adquieran rango de pub y disfrutar así de más horas de actividad.